Casi ninguna de las rampas construidas en los últimos años pueden ser usadas con sillas de ruedas
17 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.?ropiamente, no se puede decir que las aceras de Chantada no tengan rampas. Las tienen. Pero no hay manera de utilizarlas con una silla de ruedas. Mari Carmen Eyré es una de las personas que tienen que lidiar a diario con el imposible de recorrer Chantada en silla de ruedas. «Lo que hago cuando tengo que salir sola es prescindir de las aceras... y cuando voy acompañada casi también», dice con ironía. Igual que ella, todo el que tenga que conducirse por Chantada sin poder andar se las verá con aceras imposibles de remontar, comercios inaccesibles y centros públicos llenos de escaleras. Acabará acostumbrándose a prescindir de los lugares de tránsito normal para peatones y a jugarse el tipo entre los coches. El tipo y alguna que otra multa, porque a Mari Carmen Eyré la Guardia Civil quiso sancionarla un día por no llevar una cinta reflectante. Sólo cuatro «En este pueblo hay muchas rampas en las aceras, pero sólo hay cuatro que se puedan utilizar con una silla de ruedas». Una de ellas está frente a su casa, en la avenida de Lugo y las otras tres en la plazuela de Santa Ana. Las demás tienen una inclinación tal que si algún usuario de silla de ruedas decidiese intentar escalarlas correría el riesgo de caerse de espaldas o de irse de bruces contra el suelo. Mary Carmen Eyré está cansada de hacer de fiscal cada vez que se entera de que están reconstruyendo alguna acera. Ha hablado con este alcalde y con el anterior, con los directores de obra y con los obreros. Y el único resultado son los cuatro rebajes bien hechos en todo el pueblo. Ella supone que si en Chantada hubiese un número significativo de vecinos en su situación dispuestos a quejarse, las cosas serían distintas. El panorama en los edificios públicos es igual de desalentador. De los que hay en Chantada, sólo la recién construida piscina climatizada dispone de una rampa de acceso que además tiene la inclinación adecuada para que se pueda usar. Los demás, simplemente no tienen. Ni accesible ni inaccesible. Y eso que la ley obliga. De las cafeterías y comercios, mejor no hablar porque ahí todo depende de la voluntad del propietario.