La fiscalía rebaja la petición de condena al pintor Vázquez Ribada por un robo y éste acepta diez meses y el sometimiento a tratamiendo médico ambulatorio
19 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Un ciudadano normal , si se viese ante un juez, en el momento definitivo de una vista oral, en el banquillo como acusado, sabiendo que el fiscal le pide cuatro años de cárcel, estaría preocupado. Y más todavía, porque así se lo indicaría su abogado, al tener presente que sus antecedentes lo llevarían a la cárcel en el supuesto de que se produjese esa condena de prisión. Para José Manuel Vázquez Ribada, el pintor que firma «donmanuel», un tipo que vive solo con su locura, sin más relación con el mundo real que la estrictamente necesaria, lo imprescindible para subsistir, el asunto es diferente. Le da exactamente igual, aunque, la verdad, la rebaja de condena que le propuso el fiscal, dejando la pena en diez simbólicos meses de prisión y el compromiso de someterse a tratamiento psiquiátrico ambulatorio, le permitió abandonar ayer el palacio de Justicia más tranquilo que a la entrada. Niega, pero acepta Vázquez Ribada siempre negó que hubiese sido autor de un robo a un niño. Fue el 29 de octubre del pasado año y ocurrió sobre las tres de la tarde en el parque de San Lázaro. El autor de tan miserable acción amenazó al pequeño con una navaja cuyas dimensiones no han sido determinadas, le exigió la entrega del reloj que llevaba puesto y, tras conseguir su propósito, lo empujó para, una vez en el suelo, darle una patada. E irse del lugar, como si tal cosa. El pintor negó, pero el niño lo identificó, primero por medio de una foto que le mostró la policía; luego, en una rueda de reconocimiento. Fue así cómo el día 31 de ocubre acabó en el centro penitenciario de Pereiro de Aguiar. Rápida calificación La fiscalía lo acusó de un delito de robo con violencia. La petición inicial de condena, de acuerdo con el escrito de conclusiones provisionales, era de cuatro años de cárcel. Sin atenuantes. El suceso estaba calificada en apenas dos semanas. Los informes psiquiátricos posteriores pusieron, sin embargo, las cosas en su sitio. Sin llegar a la eximente que la Audiencia Provincial había encontrado en marzo de 1996, cuando lo absolvió de una acusación de agresión sexual, al moverse dentro de lo que aquella resolución calificaba como «círculo esquizofrénico», la fiscalía dejó ayer su petición en ocho meses de prisión, con exigencia de sometimiento a tratamiento psiquiátrico. El acusado, siguiendo las indicaciones de su abogado, aceptó la pena con el convencimiento de que se producirá la suspensión de la ejecución de condena, es decir, que no entrará en prisión. Mantiene que él no fue, pero, formalmente, acepta la pena y la relación de hechos.