Puede sonar a broma macabra, pero en algunos sitios se organizan batidas de caza contra perros asilvestrados que cuentan con todos los permisos legales necesarios. Es el caso de la comunidad autónoma de Madrid, donde sólo en el año 1999 se llegaron a realizar 95 batidas autorizadas contra perros. En Cataluña también ocurre. Allí incluso dan permisos para cazar gatos. Las organizaciones ecologistas catalanas denunciaron, públicamente y en el juzgado, que una sociedad de cazadores de la localidad de Valls llegó a abatir durante la campaña del 2001 un total de 81 perros y 185 gatos. Pero ésa no es, desde luego, la norma. Y menos en Galicia, donde la profusión de pequeñas aldeas hace muy difícil acotar una zona en la que se pueda disparar sobre perros con garantías de que no van a caer animales inofensivos y con dueño. Dardos tranquilizantes Hoy por hoy, la única alternativa legal en Galicia para cazar perros asilvestrados agresivos es el uso de escopetas de dardos con somníferos. Una vez capturados, bien con este método o con el tradicional lazo, los perros deben ser trasladados a una perrera. Una vez allí, un veterinario los examina y decide si son recuperables para vivir con personas. Los que resultan incontrolables, son sacrificados. En la perrera de la sociedad protectora de animales de Lugo lo hacen sin causar dolor físico ni psicológico al animal. Javier Calleja, el presidente de la protectora de animales de Lugo, dice que el sacrificio es la opción menos mala en estos casos. «¿Qué tipo de vida le podemos dar a los perros agresivos metidos en una jaula?», pregunta. Ésta es la norma. En otros casos, las soluciones son otras. Los representantes de Limpergal, por ejemplo, aseguran que ellos buscaban dueños entre amigos y familiares para los perros que recogían en Chantada.