El euro no ha supuesto demasiadas dificultades para los comerciantes monfortinos Todos los negocios monfortinos han tenido ya entre sus manos monedas de otros países, sobre todo de Portugal y Francia. Los empresarios tienen en general una opinión positiva del proceso de adaptación al euro, aunque reconocen que han tenido problemas con ancianos que todavía no conocen las equivalencias. La mayor parte de los establecimientos de Monforte ya sólo marcan los precios en euros y han ido suprimiendo progresivamente la peseta como referencia. En sus comercios no observan más ventajas que antes, pero tampoco inconvenientes.
11 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Diferentes establecimientos de Monforte esperaban que el comienzo del euro fuese más duro, pero reconocen que no les ha supuesto demasiados problemas. A principios de año quizá tuvieron alguna dificultad con la conversión de precios y con la adaptación de los equipos técnicos o la maquinaria, pero son detalles que ya se han solventado. Sin embargo, algunos negocios aprecian un inconveniente; declaran que las personas de mayor edad desconfían de los gerentes y esto les produce una pérdida de tiempo. Los clientes optaron por manejar preferentemente los euros en la convivencia de las dos monedas, aunque muchos de ellos todavía adquirían bienes y servicios con pesetas dificultando también la agilidad de los pagos en los negocios. Los empresarios opinan que la gente sustituyó el banco por los comercios para cambiar su dinero, pero también prefirieron los establecimientos monfortinos para informarse sobre la moneda en lugar de acudir a otros puntos informativos locales. Tendremos que aceptar que la peseta forma parte de nuestro pasado, ya que la mayor parte de los productos que encontraremos están tasados sólo en euros. Los monfortinos en general se han adaptado bien al euro, aunque varios dependientes dicen que los clientes se quejan porque con la moneda europea «el dinero vuela» y se controlan más a la hora de realizar sus compras a diferencia de meses atrás. La campaña que el Gobierno llevó a cabo para que los españoles conociesen las medidas de seguridad de los billetes parece que ha funcionado positivamente. Casi todos los empleados monfortinos aseguran identificar los billetes falsos y conocen todas las medidas que garantizan la autenticidad del dinero. Respecto al redondeo, tanto de comerciantes como de proveedores, la mayoría confiesa que los precios se han ajustado al alza, pero que el aumento no ha sido significativo porque la diferencia es solamente de 1 ó 2 céntimos. Los pagos con tarjeta de crédito en los comercios permanecen igual que antes, los gerentes creen que es por la costumbre. La opinión general que los comercios monfortinos tienen sobre el euro es positiva, aunque sus quejas se dirigen a la escasez de dinero líquido, echan en falta más monedas de 1 y 2 euros.