El portavoz popular reconoce que ya ha mantenido algunos contactos con concejales del actual grupo de gobierno A la vista de las próximas elecciones municipales, parece que los independientes se han convertido en un fruto muy apetecible tanto para el PP como para el PSOE. El portavoz de los populares, Fernando Carlos Rodríguez, habla ya de propuestas de integración en su partido para alguno de los actuales concejales de ASI e ICS. Por otro lado, el alcalde socialista, Claudio Garrido, manifestó que hará lo que esté en su mano para mantener en un futuro este pacto, que según él, ha traído la tranquilidad política al municipio.
13 jun 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Aunque de aquí a las próximas elecciones municipales aún puede pasar de todo, de momento todo parece indicar que los grupos independientes pueden convertirse de nuevo en la llave para acceder a la alcaldía. Y en vistas a esta situación, PSOE y PP ya han comenzado a lanzarles los tejos. El portavoz del PP, Fernando Carlos Rodríguez, manifestó ayer que no le importaría contar con alguno de los concejales independientes del actual grupo de gobierno. Reconoció haber entablado ya conversaciones con varios de estos ediles y manifestó que «estas personas ahora tienen unos compromisos que cumplir y esperarán hasta el final para no causar problemas de gobierno al municipio». Rodríguez no quiso desvelar el nombre de los concejales y se limitó a señalar que habrá que esperar a que finalice el pacto. Añadió que «esto no quiere decir que no se hable antes con esas personas para alcanzar unos acuerdos y compromisos». Pactos positivos para Sarria Por su parte, el alcalde, Claudio Garrido, señaló le gustaría contar de nuevo con los grupos independientes para gobernar el municipio y por ello hará todo lo que esté en su mano. Se mostró dispuesto a mantener el pacto con estos grupos porque, desde su punto de vista, los últimos tres años han sido muy positivos para el pueblo de Sarria. Claudio Garrido manifestó que durante este mandato «se ha recuperado la tranquilidad política y salvo cuatro ataques personales ya no hay esa crispación que existió en épocas anteriores, tanto en materia urbanística como en política».