HISTORIA, AL VÁTER

La Voz

LEMOS

MIGUEL CABANA CONTRAPUNTO

16 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

La construcción del parador ya empezó mal. Los primeros operarios desconocían cuál era el terreno y preguntaron a los vecinos. Así construyeron la piscina en terrenos del monasterio de Samos y -una vez detectado el error- tuvieron que comprar el terreno. Fueron muy habituales preguntas como «¿dónde está esta sala?» o «¿por dónde se sube hasta allí?». Fíjense lo buenos que debían ser los planos. Y no es de extrañar: el arquitecto estuvo dos o tres veces en la obra. Y así acabó, construyendo retretes sobre un oratorio del siglo XVI. Una vergüenza y una burla para Monforte: los turistas vendrán a defecar sobre las obras de nuestros antepasados. Y ahora viene un senador, le impiden el paso a gritos y tienen que pedirle perdón desde las alturas. Los empresarios de Monforte, a través de su presidente, dicen: «Lo hecho, hecho está». En este atentado sólo falta un fiscal que procese a algunos por terrorismo patrimonial y a otros por apología del terrorismo. Y todo llegará.