Los cambios en la señalización horizontal de la carretera alargan hasta en diez minutos el viaje en coche entre Monforte y Lugo Lo habitual cuando se realizan mejoras en cualquier carretera es que el recorrido se acorte, tanto en distancia como en tiempo. En el caso de la C-546 ocurre justo lo contrario. El trazado continúa siendo el mismo, no se quitó ninguna curva ni se mejoraron los peraltes, y el excesivo celo por suprimir lugares para adelantar ocasionó que el tiempo invertido en el trayecto entre Lugo y Monforte y, sobre todo, al contrario, sea mayor, fundamentalmente en las horas con una mayor densidad de tráfico. El hecho de que sea una vía con mucho tráfico pesado por la abundancia de empresas ayuda a empeorar todavía un poco más las cosas.
19 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Lo habitual antes de la finalización de las obras en la C-546 era que los sesenta kilómetros que unen Lugo con Monforte se cubrieran en un tiempo aproximado de 45 minutos respetando todos los límites de velocidad. En la actualidad ese tiempo, exceptuando los fines de semana en los que la densidad de tráfico baja mucho, se supera en más de cinco minutos desde la capital a Monforte y lo habitual es que sean más de diez cuando el recorrido es a la inversa. Los únicos puntos en los que los sufridos conductores pueden mantener una velocidad normal son el doble carril que comienza a la salida de Sarria hacia Monforte, de más de cinco kilómetros de longitud, así como el otro doble carril en el trayecto inverso que parte apenas un kilómetro después de Rubián y concluye seis más allá en el alto de Oural. Las grandes caravanas se producen entre Sarria y Pobra de San Xiao. Las rectas y los lugares permitidos para adelantar brillan por su ausencia en todo ese trayecto, convertido en una ratonera como consecuencia de que los tramos en los que están permitidos los adelantamientos son muy cortos y obligan a los conductores a realizar la maniobra con mucha celeridad. Los nervios son por tanto los principales compañeros de viaje de los usuarios habituales de la C-546, que día tras día tienen que armarse de paciencia para soportar largas colas como si vivieran en cualquier gran capital. Para los más impacientes que terminan infringiendo el código con algún acto indebido seguro que está presta y dispuesta alguna patrulla de la Tráfico para sorprenderlos, ya que esta carretera es la que cuenta con una mayor vigilancia, tanta que los coches de la Guardia Civil, tanto los habituales como los camuflados o los todoterreno, forman ya una parte importante del paisaje. Otro dato a tener en cuenta es que no se puede girar a ninguna gasolinera de las que están a la izquierda del sentido de la marcha en toda la carretera, obligando en algunos casos a los conductores a esperar para surtirse.