Vecinos de la calle Huertas aseguran que la antena de telefonía móvil dificulta la venta de pisos La inquietud sobre los perjuicios del funcionamiento de antenas de telefonía móvil sobre la salud de las personas no es el mejor reclamo publicitario para la venta o el alquiler de pisos. A los trastornos que se achacan al repetidor de Huertas, hay que añadir los daños patrimoniales derivados de los recelos de muchos potenciales clientes a instalarse en la zona.
06 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.La historia tiene un precedente en la calle Duquesa de Alba, donde los recelos por la movida nocturna tiraron por los suelos el precio de la vivienda en una zona codiciada en su día por los promotores inmobiliarios. Ahora le ha tocado el turno a la calle Huertas, aunque en este caso el problema no radica en los decibelios, sino en las radiaciones electromagnéticas de una antena de telefonía móvil. Los especialistas en telecomunicaciones que verificaron esta semana el nivel de radiaciones de la antena sostienen que su funcionamiento entraña los mismos riesgos que el de un microondas. Pero los vecinos no se creen nada. Por si fuesen poco los problemas de cansancio, insomnio y dolores de cabeza, el bolsillo de algunos propietarios también se resiente a su modo de la actividad del repetidor instalado en el número 39. De un tiempo a esta parte -explica Manuel Fernández, miembro de la comisión de afectados- también han surgido inconvenientes en la venta y el alquiler de pisos. «Hai problemas serios para vender porque a xente lle pon reparos ás zonas onde funcionan antenas de telefonía móvil». Vacío legal El daño patrimonial, que se produce al devaluarse la vivienda donde está instalada la antena y los edificios colindantes, tiene mucho que ver con el vacío legal existente. Una salida -según los afectados- sería solucionar esa ambigüedad con la aprobación de una ordenanza local que prohíba ubicar estas instalaciones en suelo urbano, como sucede ya en Quiroga. «Por un lado nos dicen que la radiación es totalmente inofensiva, pero si los ayuntamientos toman cartas en el asunto será por algo», dice uno de los vecinos de esta calle. El estudio epidemiológico encargado a Sanidade por el Concello determinará si los problemas de salud denunciados por el vecindario tienen algo que ver con el funcionamiento de la antena. Mientras tanto, los pisos continúan esperando comprador.