J. GARCÍA BERNARDO PUNTO DE VISTA
23 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.¿Se han dado cuenta los lectores de que la semana ha resultado de gran tranquilidad en la política local?. Y ello a pesar de no pocos acontecimientos de relativa relevacia tales como el affaire de ArteSarria, los problemas de la asociación de comerciantes, los dineros para solventar los daños de las inundaciones, la vuelta del tema de la remodelación del matadero y el anuncio -al fin- de la venta de las parcelas del polígono industrial de O Morelle. La celebración de sólo dos ruedaS de prensa estos días convierte en una balsa de aceite las habitualmente turbulentas aguas por las que navegan nuestros munícipes. Ahora bien, ello no quiere decir que no se hayan dado situaciones de profunda marejada, situaciones ciertamente lamentables y que bien pudieran salir a la luz pública en fecha no muy lejana por cuanto el tema de Sarria es habitual, ya no sólo como comentario sino de profundo análisis a muy alto nivel; como también resulta que alguna importante prestación estaría en el alero del tejado por mor de las gestiones realizadas por algún «salvapatrias» venido a menos. El lema de Santiago y cierra España habría que convertirlo en un Santiago y cierra Sarria, sin necesidad de la intercesión del ápostol pero sin obviar que nos hace un gran valedor. Con todo, tampoco estaría de más que los navegantes, algunos a la deriva y otros en envidiable singladura, reciban un aviso encaminado a enderezar el rumbo hacia una idea clara y definida como es la de conjugar activos en beneficio de la comunidad, dejando al margen intereses no sólo partidistas sino también los personalismos y anteponiendo el beneficio común del pueblo.