Aún en el caso de que la Xunta tomase la decisión de instalar máquinas de preservativos en los institutos gallegos -posibilidad sobre la que alguno de los directores preguntados albergan serias dudas-, los centros tendrían que solucionar algunos problemas organizativos. Para empezar, necesitarían instrucciones claras sobre qué alumnos pueden acceder a los condones y cuáles no. Enrique Sampil, del instituto del barrio monfortino de A Pinguela, explica que en su centro estudian «chavales de 13 anos, a los que para estos asuntos seguramente no habría que tratarlos igual que a los de más edad». Ana Fernández, la directora del Lama das Quendas, no cree que esto suponga un obstáculo insalvable. A su juicio, sería sencillo situar las máquinas en lugares a los que los más pequeños no tuviesen acceso. Por el contrario, al director del Gregorio Fernández le parece imposible poner límites dentro del centro. «Si quisiesen, los más pequeños les podrían pedir los preservativos a los mayores», dice Fernando Díaz Copa.