La Xunta cuida el sueño de los murciélagos

Luis Díaz
LUIS DÍAZ MONFORTE

LEMOS

ALBERTO LÓPEZ

La Sociedade de Historia Natural logró sustituir el cierre de minas abandonadas por enrejados que permiten sobrevivir a estos mamíferos El descanso de los murciélagos también cuenta. Las obras de clausura que realizará próximamente la Consellería de Industria en más de treinta entradas de antiguas minas de Monforte se hará de forma compatible con la conservación del principal hábitat de estos denostados mamíferos. La Sociedade Galega de Historia Natural sensibilizó a la Xunta sobre los beneficios para el hombre de la dieta insectívora de los murciélagos, cuya protección se establece en la normativa estatal y comunitaria, hasta el punto de erradicar el tapiado de las galerías. Las actuaciones previstas en la zona de Freixo tienen 11 millones de presupuesto.

12 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

La Consellería de Industria sacó a concurso recientemente las obras del segundo proyecto de clausura de minas abandonadas en Monforte. Los trabajos se realizarán en 35 puntos inventariados que se distribuyen por las antiguas explotaciones del lugar de Freixo. En una fase anterior, se procedió al sellado de una galería y un socavón en respuesta a las quejas vecinales por el riesgo de su presencia a cielo abierto. En la mayoría de los casos estas cavidades quedaron ocultas por la vegetación, «polo que o tránsito por estas zonas faise extremadamente perigoso, máis aínda naquelas ladeiras completas de monte aguxereadas por pozos», admite la consellería. Para esta nueva actuación, los técnicos han escogido 18 galerías, 15 pozos y dos zanjas-calicatas. Las obras se desarrollarán durante los próximos meses y tienen 11 millones de pesetas (66.111,33 euros) de presupuesto. Aunque no es frecuente que haya ganado pastando en las proximidades de las zonas de minas abandonadas, debido en parte a las frecuentes caídas que se tienen producido, son lugares de paso habitual para los cazadores. Durante la ejecución de las obras también serán sellados aquellos yacimientos que puedan aparecer y no figuren inventariados, siempre con las medidas que requiere la protección de los murciélagos.