Varios lugares de marcado interés paisajístico e histórico rodean uno de los pueblos más típicos de O Courel En las cercanías de Seceda, una de las localidades más características de O Courel, se encuentran dos parajes de singular interés paisajístico e histórico. Uno de ellos es el roquedal de la Pena das Anduriñas, a cuyos se halla un conjunto de antiguas cabañas ganaderas. El otro es el castro de Seceda, un asentamiento prerromano situado sobre un elevado promontorio y rodeado por un profundo foso defensivo.
09 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.La ruta comienza junto a la casa de turismo rural de Seceda, de donde sale a la derecha una pista que sube a la parte alta del pueblo. A pocos metros surge un ramal a la izquierda que va al castro. Seguimos por el de la derecha, pasando por un gran souto de castaños. Al cabo de un kilómetro, hay un cruce de caminos. El de la derecha es la pista que va a Gamiz y al Alto da Escrita; en el del la izquierda va al castro y el de enfrente, al la Pena das Anduriñas. El primer tramo, casi llano, discurre entre castaños, robles y cerezos. Pasamos después por otro trecho con un desnivel más pronunciado, donde afloran varios manantiales. En el último tramo, más accidentado, hay cierta abundancia de maleza que no nos impide el paso. El camino termina en las Penas das Anduriñas, un roquedal escarpado de treinta metros, a cuyos pies hay varias antiguas cabañas ganaderas. El nombre del lugar se debe al gran número de golondrinas que anidan en estos peñascos.