Los locales de Monforte deberán adaptarse a las normas sobre ruidos antes de julio

Luis Díaz
LUIS DÍAZ MONFORTE

LEMOS

ALBERTO LÓPEZ

Los propietarios que justifiquen la imposibilidad material o económica de realizar las reformas en ese plazo tendrán dos años de prórroga Las tradicionales disputas entre los propietarios de establecimientos nocturnos y las comunidades vecinales tienen por fin unas reglas de juego objetivas. La nueva ordenanza de protección contra la contaminación acústica y por vibraciones obliga a los locales de Monforte a disponer de medidas de insonorización antes del próximo mes de julio. Para los propietarios que justifiquen la imposibilidad material o económica de afrontar las reformas en ese plazo habrá una prórroga máxima de dos años.

14 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Representantes de la agrupación de hostelería de la CEL y de asociaciones de vecinos se reunirán el próximo lunes en Monforte con el subdelegado del Gobierno en el nuevo contexto que se desprende de la entrada en vigor de la ordenanza municipal contra la contaminación acústica y por vibraciones. El encuentro fue promovido por el alcalde con el propósito de intercambiar impresiones sobre una normativa que deberá dar sus primeros frutos en el plazo máximo de seis meses. Los establecimientos de hostelería afectados por la ordenanza deberán adoptar antes de julio las medidas de insonorización necesarias para cumplir las nuevas exigencias en materia de niveles admisibles de ruidos y vibraciones. No obstante, el Concello prevé una prórroga cuando se compruebe que la reforma del local en esos plazos «es imposible» o puede resultar «antieconómica» para el propietario. En este último caso, el margen de tiempo para adaptar el local a la ordenanza de contaminación acústica será de dos años. Mientras, el Concello podrá exigir al dueño limitaciones más severas en el desarrollo de su actividad «para que no se produzcan molestias». Las solicitudes de licencias de apertura que se tramiten a partir de ahora tendrán que incluir en el proyecto correspondiente un estudio acústico que justifique las medidas correctoras para que la emisión de ruidos se adapte a la ordenanza. Las actividades que fueron autorizadas con anterioridad deberán ajustarse a las nuevas normas en caso de ampliación y si incumplen los niveles de ruido sancionables. El Concello se reserva la posibilidad de acordar «la inmediata adopción de medidas correctoras imprescindibles» para evitar aquellas molestias consideradas «graves». También podrá decretar la paralización de las actividades que generen un nivel de contaminación acústica que se pueda catalogar como infracción «muy grave».