Supervivientes y su paralelismo con las dietas «milagro»: salud mental y física en una isla desierta

Lucía Cancela / Cinthya Martínez LA VOZ DE LA SALUD

VIDA SALUDABLE

Mediaset

Al igual que los métodos de pérdida de peso, el «reality» replica los peligros de adelgazar bruscamente a nivel psicológico, nutricional y del ejercicio

13 may 2022 . Actualizado a las 19:09 h.

Más allá del cotilleo y la convivencia, amoríos y conflictos incluidos, uno de los pilares que sostienen la fama de Supervivientes son los cambios físicos que experimentan sus concursantes. Un antes y un después de los que ni ellos mismos son conscientes hasta que se ponen delante de un espejo. Tres meses que, en el mejor de los casos para el ganador, dan para decir adiós a muchos kilogramos, y no siempre de la mejor manera posible. ¿Cómo de peligroso es perder peso de manera rápida y brusca? 

Lo mejor en materia de salud es contar con profesionales. En este caso, una psiconutricionista (psicóloga y nutricionista), una nutricionista y un entrenador personal graduado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. Tres elementos, psicología, alimentación y ejercicio, que sí o sí deben estar presentes en la pérdida de grasa (que no peso) para que quien lo ponga en práctica no pierda salud, ni física ni mental. 

¿Cómo puede afectar a nuestra salud mental ir a una isla desierta con personas desconocidas? 

Es la primera pregunta que se nos viene a la cabeza. El ambiente paradisíaco resulta tentador, sobre todo para los que lo vemos a través de la pantalla. Pero para los concursantes, puede que deje de serlo a los minutos de aterrizar en la isla. «Sales de tu entorno de seguridad, de confianza, de rutina, para ir a un lugar desconocido, totalmente opuesto a lo que estás acostumbrado durante toda tu vida, sin vínculos de seguridad con quienes apoyarte. Esto no es salir de la zona de confort, es más bien entrar directamente a lo que se llama como ‘zona de pánico'. Es un cambio demasiado brusco. El cuerpo y la mente necesitan tiempo para adaptarse a una nueva situación que engloba cambios físicos, sociales, ambientales, y además, cuando estos son extremos», considera Sandra Navó, nutricionista, psicóloga y coach especializada en psiconutrición. 

Navó también apunta al hecho de que los concursantes están aislados con personas con las que no tienen un vínculo, pero que se ven es la tesitura de tener que socializar y colaborar entre ellos. Todo esto, bajo altos niveles de estrés: «Por las condiciones a las que se enfrentan, los concursantes están en un estado de supervivencia, cuyas respuestas del sistema nervioso son las llamadas ‘lucha, huida'. Cuando estamos bajo el efecto de estas respuestas, no estamos para hacer amigos, sino para salvarnos la vida y mirar por nosotros mismos. No es egoísmo, es algo humano, irracional e instintivo, pero que puede generar roces y conflictos entre los concursantes, lo cual añade más estrés todavía». 

Por eso, la experiencia del concurso es, según la psiconutricionista, una situación estresante que aunque puede resultar un gran desafío que genere ciertas alteraciones para personas con un buen estado de salud mental, para aquellas que cuentan con una más debilitada o cierta vulnerabilidad a padecer trastornos mentales como ansiedad, puede ser un factor precipitante.