Silvia Congost, psicóloga: «No hay una fórmula mágica, pero amar no es suficiente»

Cinthya Martínez Lorenzo
Cinthya Martínez LA VOZ DE LA SALUD

SALUD MENTAL

Silvia Congost es experta en terapia de parejas.
Silvia Congost es experta en terapia de parejas.

La experta considera que «hay quien evita los conflictos o discusiones porque creen que la relación se va a romper» y proporciona consejos para superar este y muchos otros obstáculos en una pareja

06 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Amar bien también es un arte. Así lo considera Silvia Congost, psicóloga experta en autoestima, dependencia emocional y relaciones de pareja. La reconocida conferenciante, con miles de seguidores en redes sociales, acaba de publicar un nuevo libro, El arte de amar bien. Cómo superar una crisis de pareja y hacer que el amor perdure (2026), que se suma a los seis que ya tiene publicados en Zenith. «Desde el 2013 que escribí el primero, siempre han ido enfocados a cómo sanar situaciones que nos hacen sufrir, cómo identificar aquello que es tóxico para poder liberarnos y trabajarnos. Tenía muchas ganas de escribir uno enfocado en lo positivo, que fuese esperanzador, para demostrar que creo en las relaciones que son sanas, porque existen, pero sí falta información y educación para llegar a ellas», comenta.

—¿Amar es suficiente para que tenga éxito una relación?

—No, no lo es. Pero amar, junto con una serie de ingredientes, es importante y necesario para que la relación funcione. Tiene que haber una elección consciente de esa persona, conociéndote bien a ti primero, y luego asegurándote de conocer bien a la otra persona. También debe haber una intención de hacer que funcione. Un interés, un esfuerzo, un trabajo y empatía hacia la otra persona; compasión y compromiso, sobre todo. No hay una fórmula mágica, pero amar no es suficiente. Porque si una persona te dice que te ama o sientes que lo hace, pero a veces te trata mal, vulnera tu dignidad y demás, no te compensará. Hay que saber dónde están los límites. 

—¿Qué nos lleva a elegir mal una pareja?

—Por una parte, creo que influyen los modelos de referencia que hemos tenido. Los influencers más importantes son nuestros padres, son los que nos han enseñado cómo tiene que ser una relación. A veces nos enseñan algo bonito y sano; otras, algo que es totalmente tóxico. De pequeños no nos cuestionamos si aquello que estoy viendo es bueno o malo. Pero de adultos, buscamos personas parecidas a las que hemos visto para reproducir esos modelos de pareja. Muchas veces elegimos mal por este motivo. Otras elegimos mal porque no sabemos cuáles son nuestros valores, no nos conocemos y nos quedamos con la primera persona que nos dice algo bonito o muestra interés en nosotros. O incluso porque esa persona tiene algo que a ti te engancha, que puede ser algo que tú valoras mucho.

—¿Me puede poner un ejemplo?

—Puede ser su nivel económico alto, a otras personas se quedan enganchadas a relaciones o las eligen mal porque les engancha la parte del sexo que funciona muy bien y tienen miedo a no encontrar a nadie con quien conecten así. 

—¿Qué tendría que haber al principio, en esos cimientos que se pone en la relación, para que esta sea sana?

—El principio de una relación siempre tendría que ser maravilloso y, normalmente, suele serlo. Hay casos que ni eso. Revisas los comienzos y dices: «Esto ya pasaba el primer mes». El principio de una relación siempre tiene que funcionar bien, pero debemos ser conscientes de que ahí estamos enamorados y no estamos viendo la realidad tal como es. La otra persona trata de venderse con sus mejores galas, de vender su producto y quiere que nosotros lo compremos. Pero tenemos que esperarnos a que uno diga: «Vale, pues sí, quiero empezar una relación en serio con esa persona, me gusta». Ahí se irá relajando y mostrando su verdadera versión, con su cara A y su cara B. Tenemos que ver esa parte para plantearnos si le aceptamos con todo o no nos gusta realmente el kit completo. Ahora, si al principio ya no nos gusta lo que vemos, apaga y vámonos, no hace falta que esperes nada más.

—¿Qué es la autorresponsabilidad?

—Es ser consciente y hacerte responsable de que, aquello que haces, tu forma de comportarte y reaccionar, o las decisiones que tomas, pueden tener una repercusión en la otra persona. Le pueden afectar, tienen unas consecuencias. Comprometerte e indagar dentro de ti para entender tus heridas, traumas, aquello que tú cargas en tu mochila emocional. Trabajar para sanarlo y que eso interfiera lo mínimo posible en la relación y en la otra persona. Muchas veces tendemos a señalar y no nos miramos a nosotros. Tenemos que empezar teniendo claro cómo somos y trabajando aquello que sintamos que tenemos que trabajar, que todos tenemos cosas.

—Comenta que no es correcto «adoptar el papel de salvador en una pareja». ¿A qué se refiere?

—Es algo que, normalmente, viene dado por tener una autoestima demasiado baja y, si tú te valoras poco o no te sientes lo suficientemente fuerte, digno o merecedor, cuando tienes una relación con alguien es posible que tengas miedo de que esa persona te deje porque se dé cuenta de que no vales tanto. Hay quien siente eso y, luego, desarrollan ese papel de salvador: tratar de complacerte en todo, de satisfacer todas tus necesidades incluso antes de que sientas que las tienes, porque así me voy a convertir en imprescindible para ti y conseguiré que no me dejes nunca. Suele ir de la mano del miedo a quedarse solo, a perder a la pareja, a que te dejen. Pero evidentemente, quien es así por lo general acaba cansando a la otra persona y las relaciones no suelen acabar muy bien.

—Al principio le preguntaba si el amor era suficiente. ¿Qué diferentes lenguajes de amor existen en una pareja?

—Este tema lo quise incluir en el libro porque creo que es algo que nos genera malestar a veces. Podemos tener una relaciones en las que las dos personas no compartan el mismo lenguaje del amor, es decir, la misma forma de comunicar lo que sentimos hacia el otro. Hay personas que comunican su amor con caricias, abrazos, son muy de tocar, van por las calles y se agarran de la mano o se pasan el brazo por la cintura. Hay otras que te transmiten su amor teniendo detalles, comprando regalos, haciéndote sorpresas que no esperas. Otras demuestran el amor con lenguaje de servicio, ayudarte y apoyarte. Hay quien es más de palabra: te dicen que te quieren, cosas bonitas, te repiten una y otra vez lo importante que eres. El problema se suele dar cuando existen diferentes lenguajes de amor en la pareja. 

—¿Cómo repercute?

—Se suele ver mucho en situaciones como: «Es que nunca me dice que me quiere». Puede que tu lenguaje de amor sea la palabra, pero el de tu pareja puede ser el que, siempre que lo necesites, esté ahí. Tenemos que intentar ser conscientes de cuál es el lenguaje del otro y valorarlo, poner más el foco en eso para sentirnos amados. Ahora, si consideras que no recibes ningún tipo de lenguaje amor, tal vez tienes que irte. 

—¿Cómo se gestiona de forma correcta un conflicto, una discusión de pareja?

—Este tema también es muy importante, porque hay quien evita los conflictos o discusiones porque lo asocian a que la relación se va a romper. Pero es muy importante, porque debemos ser capaces de expresar qué es lo que nos está doliendo o incomodando. Hablar desde lo que sentimos a la otra persona, pero siempre con respecto, sin atacar, sin culpar, sin reproches constantes. Y tenemos que sentir que a la otra persona le importa lo que le estamos diciendo, aquello que nos duele. También se debe buscar una solución, un punto de encuentro en el que ambas partes se sientan cómodas. Porque si no, eso va a perpetuarse y no se va a solucionar de verdad. Y a partir de ahí, ver si volvemos otra vez a conectar: con la pareja, con la paz, con querer estar ahí, con que te gusta de estar con esa persona. 

—¿Hay una forma adecuada de pedir perdón?

—En el tema de las disculpas, es muy importante que sean sinceras y sentidas de verdad. Y que a la otra persona le llegue ese sentimiento. Porque si no, no sirven de nada. Si te pido perdón, pero no conecto de verdad con esa sensación de malestar por el daño que he creado en ti, va a volver a pasar, porque no ha cambiado nada dentro de mí. Es muy importante que cuando una persona pide disculpas o perdón, que conecte con el sentimiento.

—¿Es posible superar una infidelidad?

—No es lo más habitual, pero es posible. Hay casos que lo superan con terapia de pareja. Lo que pasa es que depende de cómo haya sido la infidelidad, así como de los valores de cada uno y de cómo haya sido la relación hasta ese momento. Si para ti, por ejemplo, la fidelidad es un valor absolutamente innegociable y lo tienes clarísimo, va a ser muy difícil perdonarlo porque no quieres ni planteártelo. Esa persona te ha fallado, decepcionado y, automáticamente, la dejas de ver igual.

Pero a lo mejor tú quieres fidelidad en tu relación, pero nunca te has planteado ese valor como algo absolutamente primordial. Ahí, depende del momento de la relación que hayas tenido, igual puedes llegar a entender qué le ha pasado a la otra persona, qué la ha llevado a actuar de esa forma. Si ves a la otra persona destrozada, hecha polvo porque no se perdona a sí misma, si hay una única posibilidad de sanar y de que volvamos a estar bien ambas partes para no perder esta relación que realmente funcionaba, se puede apostar por esa oportunidad. 

—¿Cómo no perder la conexión con esa persona?

—Creo que es importante no olvidar que hay que hacer algo para no perder el equilibrio entre la necesidad de seguridad y la de variedad con nuestra pareja. Es decir, cuando llevamos mucho tiempo, es fácil que ya demos muchas cosas por sentadas, que ya no pongamos la misma conciencia en hacer feliz a la otra persona, tenemos nuestras manías y rutinas, y es importante hacer cosas para salir de ahí. Como sorprender a la otra persona, tener citas con tu pareja aunque estéis casados o tengáis hijos, pero de vez en cuando, quedar para cenar como pareja, como novios, y dejar los móviles y volver a miraros a los ojos, a preguntaros, a recordar quiénes erais antes de llegar a ese punto. Es una forma de recalcular el GPS y decir: «Venga, vamos a definir hacia dónde vamos, cómo nos sentimos, que podamos hablar sin prisas y sin distracciones». Y sobre todo, conectar con la gratitud, tratar de recordar por qué elegiste a esa persona, qué es lo que te enamoró, qué es lo que más te gustaba. Y todo este tipo de cosas que nos obligan a mirar al otro siempre nos ayudan a conectar mucho.

Cinthya Martínez Lorenzo
Cinthya Martínez Lorenzo
Cinthya Martínez Lorenzo

De Noia, A Coruña (1997). Graduada en Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela, me especialicé en nuevas narrativas en el MPXA. Después de trabajar en la edición local de La Voz de Galicia en Santiago, me embarco en esta nueva aventura para escribir sobre nuestro bien más preciado: la salud.

De Noia, A Coruña (1997). Graduada en Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela, me especialicé en nuevas narrativas en el MPXA. Después de trabajar en la edición local de La Voz de Galicia en Santiago, me embarco en esta nueva aventura para escribir sobre nuestro bien más preciado: la salud.