La receta de Anthony Hopkins para seguir actuando con casi 90 años: «He dejado de tomar azúcar y me acuesto temprano»

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Anthony Hopkins en una foto de archivo.
Anthony Hopkins en una foto de archivo.

El actor ganador de dos premios Óscar revela que abandonó el azúcar hace años y que lleva cinco décadas sin beber alcohol

16 jul 2025 . Actualizado a las 11:17 h.

A sus 87 años, el actor Anthony Hopkins ha compartido algunos de los hábitos que le ayudan a mantenerse con una salud envidiable. Célebre por sus papeles en películas como El silencio de los corderos o Los dos papas, el reconocido artista británico no ha dejado de trabajar a pesar de estar cerca de los noventa años. De hecho, en el 2022, a sus 84 años, se convirtió en el actor más longevo en ganar un premio Óscar a mejor actor por su participación en The Father. No es poco, teniendo en cuenta que su profesión es una en la que la memoria y la capacidad de recordar diálogos o secuencias complejas son algo especialmente importante.

Entre otras cosas, el galardonado actor atribuye su excepcional condición de salud a lo que consume o, mejor dicho, a aquello que ha dejado de consumir. Además de llevar cerca de medio siglo sin beber alcohol, Hopkins ha abandonado hace años el azúcar y asegura que no volvería atrás al notar cómo han mejorado sus niveles de energía. «No tomo comida basura, aunque sí me gustan las cosas dulces. Pero he dejado de tomarlas hace un par de años. Basta. Ya ni siquiera como miel. Me siento más saludable. Me siento más despierto», cuenta el actor a la revista People. También ha revelado que prioriza el descanso. «Me acuesto temprano», dice.

Anthony Hopkins recibió en el 2022 su segundo Óscar.
Anthony Hopkins recibió en el 2022 su segundo Óscar. ETIENNE LAURENT | Efe

El impacto del azúcar

Además de llegar a causar alteraciones metabólicas, los alimentos altos en azúcar, tanto aquellos ultraprocesados como las galletas como otros naturales como los zumos de frutas, tienen la capacidad de provocar un efecto de «apagón» en nuestro cerebro. La nutricionista Beatriz Larrea, especializada en inflamación, explica en este sentido que el exceso de azúcar provoca «daño metabólico a nivel del cerebro. Si la consumimos de manera sostenida en el tiempo, a lo largo de los años, esto va dañando la ruta de la glucosa, generando resistencia a la insulina».

Para evitar esta resistencia, «lo ideal es una combinación de una dieta con una carga glucémica baja, evitando zumos, refrescos y bebidas azucaradas, un ayuno diario de entre 12 y 14 horas, para reducir esa resistencia a la insulina, y deporte», apunta Larrea.

A medida que vamos cumpliendo años, deberíamos también prestar especial atención al consumo de proteínas. «Hay que tener en cuenta que en muchos casos las personas mayores están desnutridas. Hay evidencia de que en Europa, el 45 % de la población de más de 65 años tiene un déficit proteico. Estas deficiencias subclínicas de proteínas y también de minerales, en muchas ocasiones, se deben tener en cuenta. Si la nutrición del siglo XX estuvo diseñada para hacernos crecer, para la infancia, hoy debemos enfocarnos más en lo que uno necesita comer para vivir con salud a los 95 años», señala José Viña, catedrático de Fisiología de la Universidad de Valencia, y director de la primera cátedra de Gerociencia en Europa.

Hábitos cognitivos

Para mantener activo su cerebro, Hopkins recurre a diferentes técnicas de estimulación cognitiva que no son otra cosa que aficiones como los instrumentos musicales o los pasatiempos. «Pinto y toco mucho el piano, hago ejercicios complejos de Bach y Chopin. No importa si los toco bien o no. Practico una y otra vez para mantener la coordinación de mis brazos, mis manos y mis dedos», cuenta. También hace entrenamientos específicos para la agilidad mental. «Hago pruebas de memoria. Memorizo listas de 450 a 500 palabras en secuencia y las relaciono con imágenes mentales para que fluyan fácilmente», enumera el actor.

Estos son elementos clave para mantener nuestra reserva cognitiva, una capacidad del cerebro para adaptar su funcionamiento y seguir rindiendo a lo largo del tiempo. Esta reserva se puede potenciar a través de los aprendizajes y, sobre todo, de las nuevas experiencias, que obligan al cerebro a llevar a cabo esa adaptación. Para Hopkins, la actuación es también parte de este ejercicio. «Si me quedan unos años más de trabajo, puedo lograrlo. Así que el trabajo me mantiene vivo. Me encanta trabajar. Me encanta ser actor. Me encanta la actividad», cuenta.

Actitud positiva

Además de los hábitos nutricionales y de actividad física, uno de los elementos que más incidencia pueden tener en cómo envejecemos es nuestra percepción de esta etapa vital. Esto es lo que han revelado los últimos estudios sobre la psicología del envejecimiento. El psicólogo Markus Wettstein, autor principal de una investigación clave en este sentido, explica a La Voz de la Salud que «la industria antiage, que promueve una visión del envejecimiento como algo que tenemos que revertir. Esto es un problema porque tener una percepción negativa del envejecimiento conlleva consecuencias negativas para la salud. Si pienso que ser viejo es algo negativo, a medida que me voy haciendo mayor, me predispongo a sentirme víctima de mi edad y esto afecta a mi salud».

«Si pensamos que una persona mayor no es capaz de seguir aprendiendo o permanecer fuerte, en el momento en el que empecemos a sentirnos viejos, vamos a dejar de cuidarnos, vamos a dejar de invertir en nuestro aprendizaje, vamos a volvernos fatalistas», advierte Wettstein.

En este sentido, Hopkins tiene un mensaje alentador. «Acéptalo. Es curioso cómo la vida y el tiempo te cambian. Es como si las moléculas de tu ser se realinearan. Ya no me ofendo tan fácilmente como antes. Todo lo que hago ahora es como un tren de la salsa. Trabajo cuando llega un buen papel y, si no, pinto y compongo música», expresa el actor en una entrevista reciente.

Trabajador de la industria cinematográfica, un ambiente a veces cruel, en el que un actor constantemente se expone al rechazo o a la opinión de los demás, Hopkins ha tenido que desarrollar esta mentalidad por la fuerza. «Manténganse fuera del círculo de toxicidad con las personas que te ofendan. No escuchen a gente dañina. No se dejen menospreciar», aconseja con la sabiduría que le han dado los años.