¡Mi tesoro!

Ana T. Jack

ESCUELA

Un buen nivel de autoestima, extroversión o autocontrol ayudan a hacer un uso adecuado e inteligente del móvil
Un buen nivel de autoestima, extroversión o autocontrol ayudan a hacer un uso adecuado e inteligente del móvil Lars Plougmann

Los móviles son hoy dispositivos imprescindibles para jóvenes y adultos

30 may 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Hay bastantes más probabilidades de que nos olvidemos en casa las llaves o la cartera que el teléfono móvil. Nada más salir del portal a la mayoría de nosotros el cuerpo ya nos pide echar un vistazo a la pantalla (probablemente ni siquiera sea el primero del día), así que si no lo encontramos en su sitio volvemos rápidamente sobre nuestros pasos en su rescate. Porque no sabemos vivir sin él. Ni los adultos, ni los adolescentes ni, por desgracia, muchos niños. Una vez en la calle es fácil encontrarse con otros viandantes que en vez de mirar por dónde caminan revisan con cierta cara de preocupación mensajes y redes sociales. Como si algo muy urgente no pudiera esperar ni un segundo, chequean su teléfono sin apenas levantar la mirada, aunque para eso haya que cruzar la calle con el semáforo en rojo. Y esa dependencia va a continuar a lo largo del día: en clase (quizá escondido en la mochila) o en el lugar de trabajo, en los momentos de descanso y de charla con los colegas, en las comidas, en el gimnasio, con la pareja, a la hora de estudiar, en la cama… Los motivos para no perder de vista el pequeño dispositivo pueden ser casi infinitos: mirar los mensajes, buscar un sitio recomendable para comer, ver un vídeo, hacer una foto, escuchar música, enviar mensajes, jugar con alguna aplicación, encontrar un dato… Incluso, en un momento dado, hacer una llamada de teléfono.

No sin mi Smartphone es el nombre de una escala de dependencia y adicción al teléfono móvil elaborada desde el Departamento de Psicología de la Universidad de Jaén para detectar un uso problemático de estos dispositivos. En ella se recogen, entre otras, estas 15 variables de riesgo o señales de alarma:

  • Siento ansiedad si me quedo sin batería en el móvil.
  • Miro el móvil cada 5 minutos o menos.
  • Mi familia, pareja, amigos... se han quejado alguna vez del tiempo que paso mirando el móvil.
  • Consulto el móvil incluso cuando estoy con otra persona.
  • Realizo pagos periódicos por aplicaciones.
  • Alguna vez he considerado que tengo un problema con alguna de las aplicaciones por el tiempo o coste que me supone.
  • Miro frecuentemente el móvil en clase o en el trabajo.
  • Mi principal motivación para hacer una foto es compartirla inmediatamente.
  • Me siento mal si no miro inmediatamente el móvil ante las señales de alerta (sonido, vibración, luz o icono).
  • Suelo agotar la batería antes de que acabe el día.
  • Lo primero que hago al levantarme es mirar el móvil.
  • De mis actividades diarias, el uso del móvil es a la que dedico más tiempo.
  • Si me despierto durante la noche, siempre lo miro.
  • He intentado disminuir el uso que hago del móvil, pero no puedo.
  • Mi comportamiento es más desinhibido cuando uso las aplicaciones de mensajería y redes sociales que en mi vida diaria.

 Por el contrario, contar con un buen nivel de autoestima, tener una personalidad que tiende a la extroversión o poseer un alto grado de autocontrol son tres de las variables protectoras relacionadas con un uso adecuado e inteligente de los móviles.

Seis claves para no perder el control

1 Da prioridad siempre a las personas reales con las que estás hablando. Da igual que se trate de un amigo, un familiar o un vecino: si te están hablando, no es correcto desviar la mirada constantemente a la pantalla del móvil y solo atender a medias la conversación. Por supuesto, es todavía peor ponerse a contestar un mensaje (si no es una urgencia justificada) o colgar tu último selfi.

2 Apágalo o siléncialo sin miedo cuando sea necesario. Por ejemplo, en clase, en el cine o en la biblioteca. Y acuérdate de sacarle el modo vibración, ya que puede ser igual de molesto. Si en el cine no tienes más remedio que consultar un mensaje urgente, disminuye la luminosidad de la pantalla al mínimo para no molestar a los demás. A la hora de estudiar, además de silenciarlo o ponerlo en modo avión, déjalo fuera de la habitación.

3 Los teléfonos móviles no se colocan ni a la derecha, con el cuchillo, ni a la izquierda, con el tenedor… Simplemente se quedan guardados en el bolsillo o en la mochila. Cuando el encuentro es entre amigos, se puede consultar algo de forma puntual, pero si todos acarician la pantalla en vez de estar charlando, es que algo va mal. Un juego divertido es competir por ver quién tarda más en sacar el móvil del bolsillo (o de una montaña hecha con ellos) y consultarlo. El que pierde, invita a algo a los demás.

4 Mantén a raya las notificaciones. Comprueba en los ajustes todas las aplicaciones que te envían notificaciones a lo largo del día: probablemente la mayoría no necesites recibirlas. Si las desactivas, no andarás pendiente de cada Me gusta que ha recibido una foto tuya en Instagram ni de cada mensaje de Whatsapp de tu clase.

5 El móvil duerme fuera de tu dormitorio. Si de verdad quieres descansar, es la única manera de lograrlo. La luz de la pantalla activa nuestro cerebro y le impide el descanso. Si lo usas como despertador, lo puedes dejar en el pasillo y ya es una forma de espabilarse cuando te levantes a apagarlo.

6 No hagas llamadas ni envíes mensajes directos a partir de una hora razonable. Podrías asustar a esa persona o interrumpir su descanso. Es diferente si se trata de un correo electrónico o de poner una entrada en una red social. Pero de paso pregúntate si no deberías tú también estar durmiendo…

escuela de padres

? TEMA DEL MES: Uso y abuso de pantallas.

? ETAPA: Infancia y adolescencia.

? ALGUNAS CLAVES: Poner normas y límites a los hijos (y a uno mismo) en relación con el uso del teléfono móvil.

? PARA SABER MÁS: «No sin mi smartphone: Elaboración y validación de la escala de dependencia y adicción al Smartphone», de María Aranda, Virginia Fuentes y Marta García-Domingo. Departamento de Psicología, Universidad de Jaén: https://goo.gl/ySDuSx