Defiende su «inocencia» mientras el presidente envía a Umerov a negociar con EE UU un «final digno de la guerra» que ve posible Madrid
29 nov 2025 . Actualizado a las 22:47 h.«Voy al frente y estoy preparado para cualquier represalia». El exjefe de gabinete del presidente de Ucrania anunció su intención de alistarse en una brigada militar para combatir a los rusos en unas declaraciones efectuadas al diario norteamericano The New York Post horas después de ser destituido bajo sospechas de corrupción. Andriy Yermak aprovechó para defenderse de cualquier posible acusación —aún no ha sido imputado formalmente de delito alguno— y aseguró que es «una persona honesta y decente. Me repugna toda la inmundicia dirigida a mí, y me repugna aún más la falta de apoyo de quienes saben la verdad», añadió.
Los agentes de la Oficina Nacional Anticorrupción analizan en la actualidad la documentación y los ordenadores incautados en la oficina y el apartamento que Yermak ocupaba hasta el viernes en la sede presidencial. Su nombre ha aparecido dentro de las investigaciones sobre la red corrupta de altos cargos y antiguos ministros que cobraban sobornos procedentes de los contratos de empresas con la compañía estatal de energía nuclear. Sin embargo, no queda claro si el exasesor ha sido vinculado con estas mordidas o con posibles intereses inmobiliarios con el cabecilla de la organización.
El caso es que ni él ha abundando en los registros de Anticorrupción ni Zelenski ha querido decir una sola palabra sobre el impacto en su Ejecutivo. Tampoco la Unión Europea se ha explayado, estupefacta ante una sospecha que despierta sus peores fantasmas sobre la corrupción en Ucrania y que debilita a Kiev en la negociación ante Estados Unidos y Rusia en torno a un eventual proceso de paz. «La lucha contra la corrupción es fundamental para que un país se adhiera a la UE», indicó Paula Pinho, portavoz de la Comisión Europea. Ni su presidenta, Ursula von der Leyen, ni la habitualmente expresiva portavoz, Kaja Kallas, quisieron profundizar por su lado en el hecho de que el consejero y mano derecha de Zelenski se haya visto afectado en el peor escándalo del Gobierno ucraniano desde el inicio de la guerra. Pinho precisó que Bruselas «seguirá de cerca la situación».
En su despedida, mediante una serie de mensajes de texto intercambiados con el periódico neoyorquino, Yermak no especificó en qué unidad se integrará ni su destino en el frente. Sí subrayó que es posible que ya no pueda responder al teléfono. Su decisión de alistarse no despertó grandes adhesiones. Una comandante de una brigada que lucha en primera línea le instó a unirse a ellos mientras un articulista le invitaba a aprovechar sus contactos internacionales o sus conocimientos financieros y en criptomercados para enviar suministros al frente. Reunión en Washington Los analistas ucranianos sostienen que el presidente se enfrenta ahora a graves dificultades sin su amigo y hombre de confianza, tales como mantener el control del Gobieno y de su propio partido. Yermak detenía las críticas a Zelenski y aplacaba a la oposición. Ahora, ésta se fortalece a cuenta de los casos de fraude mientras crecen las opiniones a favor de convocar elecciones sin mucha demora.
El poderoso jefe de gabinete ostentaba además un férreo control político. Supervisaba los ministerios, a los diputados y a los líderes del partido, sofocaba las luchas internas entre ellos y también las rivalidades dentro del escalafón militar. Y finalmente lideraba las negociaciones de paz, que ahora quedarán repartidas en varios altos cargos del Ejecutivo y de las fuerzas armadas. Sobresale entre ellos el secretario del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa, Rustem Umerov, que ha sido designado por el jefe del Estado para continuar las conversaciones con EE UU después de la marcha de Yermak. Umerov se reunirá hoy con los representantes de la Casa Blanca, Steve Witkoff y Jared Kushner, como continuación de la reciente cita en Ginebra (Suiza), donde las dos delegaciones empezaron a acotar el plan de paz de Trump.
Zelenski afirmó este sábado que Estados Unidos se está mostrando «bastante constructivo» e incluso sugirió que un acuerdo de paz puede convertirse en realidad este mismo invierno, a expensas, claro, de la respuesta de Rusia. «Es bastante realista ultimar en los próximos días los pasos con la parte estadounidense para un final digno de la guerra», declaró mientras enfatizaba que la «diplomacia sigue activa».
El pacto es necesario y urgente. Porque la sangría no se detiene ni siquiera en aras de la negociación. Moscú lanzó ayer más de 630 artefactos explosivos, entre drones y cohetes, sobre Kiev y Jarkov durante diez largas horas de intenso bombardeo. Tres civiles murieron y otros 70 resultaron heridos. Más de 600.000 personas se quedaron sin suministro eléctrico.