Israel cierra un día los puntos de reparto de comida tras más de cien muertos

J. Gómez MADRID / COLPISA

INTERNACIONAL

Una mujer abraza el cuerpo de su hijo en el hospital de Al Shifa.
Una mujer abraza el cuerpo de su hijo en el hospital de Al Shifa. DAWOUD ABU ALKAS | REUTERS

Un reverendo proisraelí y vinculado a Trump toma el mando de la fundación privada encargada de repartir la ayuda

04 jun 2025 . Actualizado a las 21:47 h.

Sin comida se mueren. Y cuando van a por alimentos los matan. Desde el 27 de mayo, más de cien gazatíes han sido asesinados a tiros mientras iban camino de los nuevos centros de reparto. Desde esa fecha, cuando Israel levantó el bloqueo a la ayuda humanitaria que mantenía desde el 2 de marzo, la distribución de suministros ya no depende de la ONU sino de la Fundación Humanitaria de Gaza (GHF), una entidad privada impulsada por los Gobiernos de Washington y Tel Aviv. Ante la sucesión de incidentes y muertes de estos días, la GHF decidió este miércoles cerrar los puntos de reparto para reforzar su seguridad. Hoy vuelven a estar abiertos. Pero en la Franja no solo mata el hambre. Al menos 18 personas murieron en esta jornada durante un ataque de las fuerzas israelíes contra una escuela de Jan Yunis donde se refugiaban familias de desplazados.

Mientras en las televisiones aparecían imágenes de montones de comida caducada que se pudre en los camiones retenidos en la frontera, los gazatíes se quedaron ayer sin centros de reparto de alimentos. La fundación GHF tomó esa decisión «por motivos de actualización, reorganización y mejora de la eficiencia». Y lanzó una advertencia: «El acceso a estas áreas está prohibido». El Ejército israelí lo dijo con otras palabras: «Prohibido circular por las carreteras que conducen a los centros de distribución, que son zonas de combate».

La ONU y las organizaciones humanitarias llevan días criticando el funcionamiento de GHF, que tiene su sede en Suiza. Denuncian que incumple las normas internacionales de neutralidad en la entrega de ayuda y consideran que esta fundación es la cabeza visible de un plan para facilitar el control por parte de Israel de los puntos de entrega de alimentos y del destino final de esos suministros.

El martes, la GHF nombró al reverendo Johnnie Moore como su nuevo presidente ejecutivo, en sustitución de Jake Wood, quien dimitió ante la falta de neutralidad e independencia de la organización. El reverendo fue nombrado comisario para la Libertad Religiosa Internacional por el presidente Donald Trump, en su biografía se define como un «destacado amigo evangélico del Estado de Israel» y apoya la iniciativa convertir el enclave en la Riviera de Oriente Medio.

El nombramiento tuvo lugar el mismo día en que medios estadounidenses informaron de que el Boston Consulting Group (BCG) abandonaba sus operaciones en GHF. Fue la entidad responsable de fijar las tarifas y de los contratos de la construcción de los centros de distribución. Según esta empresa, lo hizo sin recibir ninguna compensación, pero, según The Washington Post, ha presentado facturas mensuales por valor de más de un millón de dólares

Aunque los puntos de distribución de GHF se reabren este jueves, la comida llega con cuentagotas y faltan tanto combustibles como medicinas y productos higiénicos. El Programa Mundial de Alimentos de la ONU asegura que los gazatíes «buscan alimentos entre la basura» y que consumen comida caducada. Tienen que racionar el agua potable. No da para beber, cocinar y lavar. Hay que elegir. También los adultos se autoimponen restricciones para dejar algo de alimento a los más pequeños. La ONU recuerda que 71.000 menores y 17.000 madres están en peligro de desnutrición aguda.

Investigación independiente

 Ante esa situación de hambruna generalizada, la gestión de la ayuda humanitaria es clave. Ahora está en manos de GHF, controlada por EE.UU. e Israel. Tras las más de cien muertes registradas en los accesos a los centros distribución, la ONU y el Reino Unido han pedido que se abra una investigación independiente para aclarar quién está detrás de esos asesinatos. Según el jefe de Asunto Humanitarios de Naciones Unidas, Tom Fletcher, estos incidentes son el «resultado de decisiones deliberadas de Israel».

Mientras, en el paso fronterizo de Kerem Shalom, una treintena de miembros del grupo ultra hebreo TSAV 9 trataron de impedir el paso de ayuda humanitaria a la Franja