El atacante de Salman Rushdie, condenado a 25 años de cárcel por el intento de asesinato
INTERNACIONAL
Hadi Matar se convenció de que tenía que matar al escritor en una visita a su familia en Líbano y un puñado de horas viendo sermones de predicadores islámicos en YouTube
17 may 2025 . Actualizado a las 09:52 h.Hadi Matar, el hombre que apuñaló al escritor Salman Rushdie durante un evento literario en agosto del 2022, fue condenado este viernes a 25 años de cárcel y cinco de libertad vigilada por aquel intento de asesinato, en el que el autor perdió su ojo derecho y parte de la motricidad de una mano.
El juez David Foley, del Tribunal del Condado de Chautaqua (estado de Nueva York), impuso así la máxima pena que pedía la Fiscalía, y castigó además a Matar con otros siete años de cárcel más tres de libertad vigilada por agresión en segundo grado contra el hombre que acompañaba a Rushdie en aquel momento.
Hadi Matar, el joven al que un viaje familiar y YouTube convencieron para atacar a Rushdie
Guillermo Azábal. Nueva York / Efe
Una visita a su familia en Líbano y un puñado de horas viendo sermones de predicadores islámicos en YouTube bastaron a Hadi Matar para que en el 2022, cuando solo tenía 24 años, se convenciese de que debía asesinar al escritor Salman Rushdie, quien había sorteado amenazas fundamentalistas islamistas durante décadas.
El autor de Los versos satánicos (1988), la obra que un año después de su publicación motivaría la fetua en la que el régimen de Teherán acusaba a Rushdie de blasfemo y pedía su cabeza bajo recompensa de 3 millones de dólares, nunca había visto la muerte tan cerca como aquel 12 de agosto del 2022, cuando Matar lo cosió a puñaladas durante 27 segundos.
El joven fue detenido instantes después de atacar por la espalda a Rushdie en un evento literario y desde entonces ha permanecido en prisión y ha sido declarado culpable de intento de asesinato en segundo grado y de agresión en segundo grado por un jurado popular.
Dos años y nueve meses después del intento de asesinato y tras un juicio que se prolongó más de dos semanas, poco se sabe de la personalidad de este joven, que cuenta con doble nacionalidad estadounidense y libanesa, y que solo ha concedido una entrevista al tabloide New York Post.
Fue en esa única ocasión cuando Matar, que se declaró no culpable durante el proceso, reconoció que pasó algunas horas viendo «sermones» en el sótano de su casa a través de YouTube antes de perpetrar infructuosamente el asesinato de Rushdie.
El divorcio de sus padres y un viaje iniciático
«Esperaba que volviera motivado, que terminara los estudios, que obtuviera su título y un trabajo. Pero en lugar de eso, se encerró en el sótano», reveló su madre en otra entrevista en la que se refirió a un viaje de Matar en el 2018 al pequeño pueblo libanés de donde procedía su familia paterna. Ese viaje que realizó cuando sus padres se divorciaron parece ser el punto de inflexión en su cambio de conducta.
El atacante se crio en Fairview (Nueva Jersey), una pequeña ciudad dormitorio cerca de Nueva York donde conviven familias jóvenes que trabajan en la Gran Manzana y buscan precios más asequibles, así como comunidades latinas -principalmente guatemaltecas- de larga data en la zona.
Matar fue educado en una familia musulmana y lo más destacado de su vida en los años previos al intento de asesinato, al menos que se conozca, fue que empezó a recibir clases de boxeo y que había trabajado en una famosa cadena estadounidense de productos rebajados.
Pero en el joven ya había algo que latía diferente desde aquel viaje al Líbano, según su progenitora, y el 11 de agosto del 2022 decidió subir a un autobús de Nueva Jersey a Búfalo -en el extremo oeste del estado de Nueva York, próximo a las Cataratas del Niágara- para luego tomar un taxi que lo dejara en Chautauqua.
Fueron unos 660 kilómetros hasta ese municipio, de unos 4.000 habitantes y bautizado así por los indígenas Seneca, donde durmió al raso junto a una identificación falsa, dinero en efectivo y el cuchillo que luego clavaría una docena de veces a Rushdie hasta dejarlo tuerto de un ojo y limitar la motricidad de una de sus manos.
Uno de los principales interrogantes desde que ocurrió el suceso ha sido si Matar actuó como un lobo solitario o en nombre de Hezbolá -milicia que controlaba el pueblo de su padre- y el régimen iraní. Este último extremo nunca ha sido confirmado.
«Respeto al ayatolá. Creo que es una gran persona. Eso es todo lo que diré al respecto», zanjó Matar al New York Post durante una entrevista en la que mencionó su «buen comportamiento» en prisión, a pesar de verse obligado a ingerir alimentos que «no eran acordes» con su religión.
Sobre la intensidad de sus convicciones, lo único que se conoce a ciencia cierta -debido también que se acogió a su derecho a no declarar- es que afirmó con tono pausado y mirada enajenada «Palestina, libre» o «Israel es un Estado asesino» durante sus primeras apariciones en el tribunal de Chautauqua.
Matar tiene otra causa federal abierta por supuestamente haber prestado ayuda material a Hezbolá. Quizá entonces se profundice en su perfil pero, hasta el momento, incluso un longevo narrador como Rushdie descartó entrevistarse con él después de que reconociera que apenas había leído «un par de páginas» del autor antes de atacarlo.