Johnson dimite, pero busca aplazar su salida

Juan Francisco Alonso LONDRES / E. LA VOZ

INTERNACIONAL

TOLGA AKMEN | EFE

La decisión de continuar como primer ministro hasta que se elija a su sucesor no resuelve la crisis, porque la oposición y sus críticos en el Partido Conservador lo quieren fuera ya

08 jul 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Boris Johnson ha conseguido uno de sus sueños, emular a Margaret Thatcher, aunque no de la manera que deseaba. El controvertido político conservador ha terminado siendo forzado este jueves a dejar Downing Street como la venerada Dama de Hierro en 1990, acosado por un sector de su partido y de su propio Gobierno, el cual teme que la sucesión de escándalos en los que se ha visto involucrado en los últimos meses termine costándoles el poder.

«Está claro que la voluntad de los parlamentarios conservadores es que haya un nuevo líder en el partido y, por lo tanto, un nuevo primer ministro». Con estas palabras el mandatario anunció, en su discurso a la nación, su marcha. Una decisión que, aunque era esperada, no ha dejado de sorprender, porque el saliente premier se negó a dar el paso, pese a presenciar en las últimas 48 horas cómo su Gobierno casi se desintegraba, debido a una histórica cascada de renuncias de ministros, secretarios de Estado y otros altos cargos, en respuesta a sus contradicciones en el caso del suspendido diputado tory Chris Pincher.

Tras recordar que bajo su liderato los conservadores obtuvieron en las generales del 2019 la mayoría en el Parlamento más amplia desde 1987 y la mayor cantidad de votos desde 1979, el dimisionario achacó a este claro «mandato» su resistencia a irse, pese al rosario de escándalos de corrupción, de abuso sexual y de comportamientos ilegales (Partygate) y a las consecutivas derrotas que ha sufrido en las urnas.

«En los últimos días he tratado de persuadir a mis colegas de que era una excentricidad cambiar de Gobierno cuando estamos cumpliendo tantas promesas, cuando tenemos un mandato tan amplio y cuando solo estamos unos pocos puntos por detrás en las encuestas (...) Pero como hemos visto, en Westminster el instinto de rebaño es poderoso y cuando el rebaño se mueve, se mueve y, amigos míos, en política nadie es indispensable», disparó sin piedad a sus correligionarios.

Durante la noche del miércoles, Johnson mantuvo reuniones y llamadas telefónicas con sus ministros y con los sectores críticos del partido, a los que trató de convencer de dejarle continuar en el cargo. Incluso los amenazó con la posibilidad de unas elecciones generales anticipadas, que los conservadores perderían. Pero, a la vista de lo ocurrido, las negociaciones no dieron frutos.

La agonía no termina

La dimisión del mandatario no ha satisfecho ni a la oposición ni a los tories rebeldes. ¿La razón? Johnson ha anunciado su intención de continuar encabezando el Gobierno mientras su partido elige a su reemplazo, algo que podría ocurrir en septiembre.

«Se tiene que ir, no puede aferrarse», dijo el líder del Partido Laborista, Keir Starmer. «Si [los conservadores] no se deshacen de él, los laboristas darán un paso al frente, en interés nacional, y presentarán un voto de censura, porque no podemos continuar con este primer ministro», agregó el opositor.

Algunos tories tampoco ven con buenos ojos que Johnson continúe en el cargo, aunque sea temporalmente. Así el ex premier John Major o el exministro del Brexit David Frost instaron al partido a removerlo de inmediato. Los críticos temen que el dimisionario, quien aún sigue siendo muy popular en algunos sectores de la formación, pueda maniobrar para interferir en la elección de su sucesor.

Para dejar en claro que no tiene intenciones de marcharse de inmediato, el dimisionario designó a los sustitutos de tres de los ministros que renunciaron.

Johnson se convirtió este jueves en el tercer primer ministro tory que, desde el 2016, se ve forzado a dejar su puesto antes de que finalice su mandato.