Rusia concentra sus ataques en el sur y el este en otra escalada de la guerra

salvador arroyo MADRID / COLPISA

INTERNACIONAL

Un joven llora junto al cadáver de un amigo asesinado, según los vecinos, por las fuerzas rusas en Bucha
Un joven llora junto al cadáver de un amigo asesinado, según los vecinos, por las fuerzas rusas en Bucha ZOHRA BENSEMRA | Reuters

Provoca una decena de muertos con bombas de racimo en Mykolaiv

06 abr 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Cambio de enfoque. Previsto, según el Kremlin, o forzado por un serial de reveses, como defiende Kiev. Pero una nueva fase, en esta guerra que iba para 48 o 72 horas y que rebasa las cinco semanas. Las tropas rusas han dejado atrás la capital y se reagrupan desde hace días con intención de recrudecer su ofensiva en el este y el sur del país. Los objetivos: subyugar toda la región del Dombás y crear un pasillo terrestre hacia la Crimea que ocuparon en el 2014. «Esta va a ser una fase crucial de la guerra», dijo ayer Jens Stoltenberg, secretario general de la OTAN. Y larga.

El sinsentido entra en un nuevo nivel y con él llegará el recrudecimiento de los bombardeos, más víctimas; y mayor conmoción con nuevas masacres. Es la inercia que teme Ucrania y que presagia Occidente. De momento, en las últimas horas, al menos diez personas murieron y 46 resultaron heridas en varios ataques con bombas de racimo en la ciudad de Mykolaiv, a escasos 65 kilómetros del mar Negro. Su alcalde, Alexánder Senkevic, relataba que la pesadilla comenzó de madrugada y que se produjeron al menos dos embestidas. Sin distinción de objetivos: zonas residenciales, dos hospitales, un orfanato, un centro de formación profesional, 11 guarderías y 12 escuelas.

Es el trágico ejemplo de lo que estaría por llegar. Sobre todo si, como presagia Washington, esta fase se prolonga mucho tiempo. La inteligencia de EE.UU., según The Washington Post, se mueve con un escenario inquietante: una cascada de operaciones ofensivas que se prolongarían «durante meses». Y que seguirán la línea de bombardeos masivos sobre población asediada para desmoralizar al rival. La estrategia de desgaste que se inauguró sobre Chechenia, se reprodujo sobre ciudades sirias como Alepo y se viene replicando desde hace semanas en Mariúpol (o Járkov, en el norte).

En la ciudad portuaria, machacada por el Ejército invasor, los «bombardeos y ataques con artillería masivos» no cesaron ayer. Al menos 130.000 de sus vecinos continúan abandonados a su suerte, en pésimas condiciones y sintiendo cómo se frustra la apertura de corredores humanitarios.

También es objetivo prioritario Járkov, a escasos 50 kilómetros de Rusia, que sufrió en 24 horas 54 ataques con artillería, morteros y cohetes, según el responsable de la Administración Militar de la región, Oleh Synehubov.

El Ministerio de Defensa británico, que subraya la «renovada» estratagema rusa de la «consolidación y reorganización» de tropas para doblegar el sur y el este, asegura también que Moscú estaría trasladando ya paramilitares del sanguinario grupo Wagner.

El Instituto para el Estudio de la Guerra, de EE.UU., por su parte, cree que el objetivo ahora sería asestar un golpe decisivo sobre Slovyansk, en la región separatista de Donetsk. Será «probablemente la próxima batalla fundamental de la guerra», augura el instituto.