Los dos extremos de los Andes

INTERNACIONAL

Elecciones municipales en Venezuela
Elecciones municipales en Venezuela MIGUEL GUTIERREZ | EFE

20 nov 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Este domingo se celebran elecciones en los dos extremos de la cordillera andina, al norte en Venezuela y al sur en Chile. Son dos tipos de elecciones muy diferentes en dos países con situaciones muy distintas. En Venezuela se trata de comicios regionales y locales, en Chile de elecciones parlamentarias y presidenciales. Allí se celebran dentro de un sistema indiscutiblemente democrático, lo que desgraciadamente ya no puede decirse de Venezuela. Pero hay alguna similitud entre los dos países: la crisis de sus instituciones y la progresiva desconfianza de los electores. Esta se manifiesta en Chile con altos niveles de abstención y en Venezuela, por medio de la progresiva despolitización de la sociedad, descontenta tanto con el régimen como con la fragmentación de la oposición.

En el caso de Venezuela nos encontramos ante un experimento. La oposición, que desde el 2018 boicoteaba los procesos electorales tras ver que el régimen podía desposeerla de sus victorias mediante decisiones arbitrarias, acepta ahora participar en este. Lo hace sin grandes esperanzas, pero con el objetivo de reconstruir su base a nivel local y tantear el terreno de cara a una apuesta más arriesgada en futuros comicios. Para el régimen madurista esta participación es deseable porque no entraña un riesgo para su estabilidad mientras que, una vez que la UE ha aceptado enviar una misión de observadores, un resultado creíble puede ayudarle a normalizar algo su estatus en la comunidad internacional.

Chile también vive un experimento, aunque de otro tipo. En el 2019, una ola de protestas contra la desigualdad, rápidamente capitalizadas por la izquierda, hizo descarrilar al Gobierno de centroderecha de Sebastián Piñera. Piñera intentó controlar la situación con una huida hacia adelante, aceptando la creación de una asamblea constituyente que redactase una nueva constitución para el país. Pero la situación no solo se le ha ido de las manos a Piñera, que ha perdido el control de las instituciones, sino también a la oposición de izquierda, que ha perdido el de sus propias protestas. El resultado es que todo el voto que no es de izquierda se está concentrando, según los sondeos, en el candidato de extrema derecha José Antonio Kast, empatado con el de la izquierda radical.

Es imposible hacer predicciones. El caso es que Venezuela y Chile son ahora dos sociedades partidas a la mitad que derivan hacia sus extremos: en el caso de Venezuela porque las instituciones democráticas que tendrían que mediar han sido liquidadas, en Chile porque estas son demasiado débiles como para cumplir su función.

Este domingo o el lunes conoceremos cómo han ido ambos experimentos. Puede que en Venezuela haya grandes cambios y que en Chile no ocurra nada reseñable; pero lo probable, en ambos casos, es lo contrario. Lo que nos lleva a una última reflexión, pesimista: observando lo que ocurre en ambos extremos de los Andes, es difícil escapar a la impresión de que, mientras que en Venezuela asistimos a la fase avanzada de un grave proceso de descomposición política, en Chile podríamos estar viendo los primeros pasos de algo no muy distinto.