Enrico Letta vuelve a la primera línea en Italia como candidato a liderar el PD

Deberá asumir la compleja tarea de reconstruir la relación entre las facciones

Enrico Letta, en el 2014 cuando era primer ministro de Italia
Enrico Letta, en el 2014 cuando era primer ministro de Italia

Venecia / E. La Voz

El ex primer ministro y académico Enrico Letta confirmó este viernes su candidatura a la secretaría del Partido Demócrata (PD). Muchos miembros del principal partido de centroizquierda de Italia se habían pronunciado a favor de su candidatura tras la dimisión anunciada por Nicola Zingaretti hace una semana. La llegada al mando del partido será oficial solo tras la votación prevista para el domingo por la tarde, en la asamblea del PD, pero según indicaron fuentes del partido a La Voz es una pura formalidad.

Letta se encontraría entonces al frente de un partido que, como admitió en su anuncio, atraviesa «una crisis». Y, de hecho, tras la puesta en marcha del Gobierno técnico liderado por Draghi, el PD cayó en una de sus guerras civiles, empujando a Zingaretti (conocido por ser un hombre muy apacible) a dimitir. Dentro del partido, Zingaretti puede contar con el soporte de muchos, pero no faltan los críticos, cercanos al ex primer ministro Matteo Renzi.

«Matar» al líder

La dimisión de Zingaretti no es nada nuevo para el PD, que en los trece años transcurridos desde su fundación ha tenido nueve secretarios generales. «La relación con el líder y la dirección es una cuestión nunca resuelta en todos los partidos de la izquierda italiana, y en particular en el PD», señala Annarita Criscitiello, profesora de sistema político italiano en la Universidad Federico II de Nápoles. «La historia del PD es la de un partido que siempre mata a su líder», añade.

Fundado en el 2007, el PD nació de la unión del partido reformista centrista Margherita y de los Demócratas de Izquierda, cuyos miembros procedían principalmente de la tradición del Partido Comunista. «Esto se identifica siempre como un elemento crítico del PD, un partido en el que coexisten dos culturas políticas que, según muchos, no se han fusionado adecuadamente», observa Antonella Seddone, profesora ayudante doctora de Ciencias Políticas en la Universidad de Turín, que ha estudiado ampliamente el PD. En este sentido, fue el propio ex primer ministro Massimo D’Alema, entonces miembro del PD, quien apenas un año después de la creación del partido lo definió «una amalgama hasta ahora mal hecha».

La tarea que le espera a Letta es compleja. «Tendrá que reconstruir las relaciones entre las facciones, que es el aspecto más preocupante para el partido ahora», dice Criscitiello. «Veremos si sus dotes de moderado le ayudarán en esto», comenta.

Según Seddone, el PD está debilitado por una profunda división entre sus parlamentarios (elegidos de listas elaboradas por Renzi cuando era secretario) y su organización interna. «No olvidemos que Zingaretti tiene mayoría en la asamblea, y Letta es funcional a esa mayoría que gobierna el partido», dice Seddone. Y Letta, que vuelve a Italia tras pasar años en el extranjero como decano de la Paris School of International Affairs en la Universidad francesa de Science Po, debe ser el pacificador. «El partido necesita a alguien que lo refunde y lo lleve al 2023, cuando probablemente habrá nuevas elecciones». Pero en una fuerza política que siempre acaba matando a sus líderes, no se puede dar nada por sentado.

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