Miguel Pellicer: «El Partido Republicano ha sido fagocitado por Trump»

El experto destaca la desinformación como elemento clave en los sucesos ocurridos el día 6 en el Congreso

Miquel Pellicer es experto en Comunicación Corporativa, profesor de la Universitat Oberta de Cataluña
Miquel Pellicer es experto en Comunicación Corporativa, profesor de la Universitat Oberta de Cataluña

Redacción / la voz

Miquel Pellicer es experto en Comunicación Corporativa, profesor de la Universitat Oberta de Cataluña y, sobre todo, experto en Trump y lo que él llama la Trump Communication Machine, el entramado que ha llevado al presidente de Estados Unidos hasta su delirio megalómano.

-Inicialmente, todo el mundo mostró su sorpresa por los sucesos del Capitolio. Como experto en Trump, ¿le sorprendieron también a usted?

-Las imágenes del asalto al Capitolio son imágenes icónicas del siglo XXI, pero sinceramente, a pesar de que las imágenes son impactantes, a mí no me producen sorpresa. Los que hemos estudiado al personaje sabemos que busca la atención mediática permanentemente y por otro lado ha tenido un papel muy ambiguo frente a estos grupos de ultraderecha. A lo largo de su mandato ha tenido momentos de condena para los antifascistas y para la ultraderecha, pero siempre desde una posición muy ambigua y, por tanto, la sorpresa es relativa. La evolución del personaje ha sido la de promover la tensión.

-Cuando el mandatario dijo que no aceptaría la derrota, se tomó como una gracia.

-El trumpismo es un fenómeno complejo. Muchas veces se califica a los trumpistas como paletos de la América profunda y eso no es así. El trumpismo lo componen grupos ultraderechistas, conservadores, liberales... Setenta millones de votantes no forman un perfil homogéneo. Y Trump tampoco es simple, no es un loco que se crea un mesías. A veces se analiza lo que dice Trump desde una posición muy tonta, pero no es así. Trump ha encontrado la forma de hacer política desde una dinámica nueva, que nos ha sorprendido.

-Aunque lo que se veía en el asalto era un perfil muy concreto: blancos, confederados...

-Estas elecciones han servido para visualizar que Trump tiene un gran poder de convocatoria entre las mujeres, entre los blancos, los evangélicos, pero también entre los latinos y los afroamericanos. El caso de Florida, donde Trump ha ganado en las dos elecciones, es un fenómeno a estudiar, porque allí la población es básicamente latina.

-¿El asalto es la consecuencia de toda esa política de desinformación de Trump?

-Los periodistas tenemos un problema grande respecto a toda la propaganda política que condiciona los mensajes y la forma de trabajar en los medios. La desinformación está en todas partes. Y es una desinformación muy interesada desde el punto de vista de los partidos políticos pero también de la propia gente que se encuentra en posiciones muy polarizadas. Hace años que se vive una transformación en los medios y, de alguna manera, los partidos la están aprovechando para, entre comillas, poner en duda la profesionalidad y la transparencia periodística.

-Y eso, luego es difícil de recuperar.

-Por eso Biden tiene un gran reto: debe posicionar a Estados Unidos en un momento en el que se está configurando una hegemonía en la que China tiene un papel predominante. E internamente, volver a coser los desajustes que Trump ha provocado y ese discurso del odio que ha enfrentado a mucha gente. Una encuesta reciente decía que el 45 % de los republicanos estaban de acuerdo con lo que estaba pasando en el Capitolio, es decir que no se creían la victoria electoral de Biden. Hay una parte de la población que es incapaz de aceptar ese triunfo. Tenemos un pequeño gran drama con la desinformación

-¿Estamos al final de algo o al contrario?

-Ya vimos un cambio entre algunos senadores y congresistas republicanos. Pero es cierto que el papel que tiene el Partido Republicano es complicado, porque, de alguna forma, ha sido fagocitado por el trumpismo y eso es difícil de recomponer. Lo que necesitan es un republicanismo con un nuevo liderazgo. The Economist resumía el incidente del Capitolio con dos palabras: vergüenza y oportunidad. Vergüenza por las imágenes que hemos visto y oportunidad para recomponer este camino y coser las diferencias entre ideologías.

-Un incidente como el del Capitolio ¿socava la democracia a todos los niveles?

-El sistema democrático estadounidense es muy sólido. El poder presidencial es fuerte, pero el legislativo lo es aún más. Es verdad que de tanto atacarlo se resiente. No creo que lo del Capitolio fuera un golpe de Estado, pero sí un golpe a la democracia. Y hay ciertos países como Rusia o China a quienes esta puesta en duda del sistema americano les va muy bien. Y la posición europea aquí debería ser mucho más fuerte. Deberíamos actuar como un Estado de Estados.

-¿Pensaba Trump en algo a medio plazo con todo este lío?

-Trump es un gran estratega y piensa a tres o cuatro movimientos vista. Ya se ven cambios en los conglomerados mediáticos. Él se apoyó en la Fox de Murdoch y Roger Ailes, pero ahora no le sirve y le molesta. Pero hay otros grupos mediáticos ultraconservadores que se están moviendo y el propio Trump especula con comprar algún conglomerado que le sirva como su propia televisión por cable. La familia Trump se ha configurado como una familia con largo recorrido en los negocios y en la política. Y su hija ha actuado como embajadora o como secretaria de Estado en algunos momentos.

-Igual llega a presidenta.

-No lo descarte.

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