La anexión israelí por fases dinamita un Estado palestino

Comienza mañana el plan para imponer su soberanía en tres grandes bloques de colonias de Cisjordania

Protesta palestina contra la anexión de parte de Cisjordania
Protesta palestina contra la anexión de parte de Cisjordania

JERUSALÉN / cOLPISA

La anexión israelí de las colonias de Cisjordania arranca este miércoles y comenzará por los grandes bloques de asentamientos. El Gobierno de Benjamin Netanyahu se habría puesto en contacto con el presidente palestino, Mahmud Abás, para trasladarle que los primeros movimientos afectarán a «dos o tres grandes bloques» y que de momento no se extenderá al valle del Jordán. La comunicación con la oficina de Abás se realizó el domingo con la mediación de Jordania, a donde viajó el jefe del Mossad, Yossi Cohen, con la agenda de Netanyahu bajo el brazo.

Aunque no trascendieron los nombres de las colonias, el término «gran bloque» se emplea para Ariel (norte), Maale Adumin (centro) y Etzion (sur), los asentamientos más importantes por su tamaño y situación estratégica. Su anexión supondrá «cortar del todo la continuidad territorial de un futuro Estado palestino, lo que aleja aún más la solución de los dos Estados en la que trabaja la comunidad internacional desde hace décadas», adelantó el jefe negociador palestino, Saeb Erekat.

Con esta anexión por fases Netanyahu trataría de sacudirse la presión internacional de los últimos días -con llamamientos desde la ONU y la UE a detener el plan-, para sumar el valle del Jordán y la totalidad de las colonias judías en los territorios ocupados en próximos pasos. «No es correcto hablar de anexión porque esta tierra no ha pertenecido nunca a ningún Estado, por lo que Israel puede pedir aplicar su soberanía. ¿Qué ofrece la otra parte?, ¿extender su soberanía o crear un Estado terrorista a las puertas de nuestra capital?, se pregunta Meir Deutsch, miembro de la organización israelí Regavim, desde Maale Adumim, el primero de los grandes bloques que Israel tiene marcado en su agenda como capital de la zona llamada E1.

«Este es un punto clave porque marca la división norte y sur, este y oeste. Para nosotros es la unión entre Judea y Samaria (nombres bíblicos de Cisjordania) y Jerusalén y el mar Muerto. Para los palestinos supone también el corredor que une Ramala con Belén, si lo pierden ya no tendrán continuidad territorial«, explica Naomi Linder, miembro de Regavim.

En este asentamiento, donde viven 40.000 colonos, reciben la anexión como «un sueño hecho realidad», aunque «nuestras vidas poco van a cambiar en el día ya que estamos totalmente integrados en el sistema israelí. Lo que sí cambiarán serán las facilidades a la hora de construir nuevas casas y así crecerá la presencia judía en la zona», apunta Brenda Horwitz, residente de esta colonia desde su inauguración en 1975. Cualquier debate sobre la legalidad o no de esta medida impulsada por Netanyahu se zanja con el derecho divino ya que «esta es nuestra tierra según la Biblia y eso no se puede discutir», piensa Horwitz, una justificación habitual entre los colonos judíos.

El proyecto de Netanyahu para E1 consiste en construir 3.500 viviendas, tal y como adelantó en febrero, y forma parte del Gran Jerusalén. Todos los primeros ministros desde la época de Isaac Rabin han prometido construir aquí, pero nadie lo ha hecho. Ahora la cosa puede cambiar. 

Del sueño a la pesadilla

A solo tres minutos en coche del punto de entrada a Maale Adumin está la localidad palestina de Abu Dis y allí la perspectiva del futuro a partir del miércoles, día de la anexión, es totalmente opuesta. «Levantaron Maale Adumim, Kidar1, Kidar2 y Mishor Adumin en nuestras tierras, en los campos donde trabajábamos y ahora, con este paso, lo que harán será confiscar más tierras, a ellos solo les interesan las tierras«, lamenta el alcalde, Ahmad Abu Hilal.

Abu Dis fue señalado en el ‘plan del siglo' de Donald Trump como posible futura capital del Estado palestino, algo que «rechazamos de manera frontal, la capital es Jerusalén Este y nosotros solo somos una parte de esta zona oriental de la ciudad santa». Una parte separada como un apéndice por el muro de separación levantado en el 2002. Ahora los vecinos de Abu Dis ven el Domo del Roca al otro lado del muro, pero no pueden rezar allí. Y pronto estarán cercados entre el muro y la ampliación de Maale Adumim.

La alta comisaria de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, fue muy explícita este lunes tras pedir a Israel que no anexione territorios palestinos: «La anexión es ilegal. Punto». «Sea el 30 % de Cisjordania o un 5% por ciento», agregó.

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