Maduro aplaza las elecciones a mayo para mitigar su soledad

La oposición mantiene firme su decisión de no participar

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caracas / corresponsal

El Consejo Nacional Electoral venezolano anunció ayer que, como consecuencia de un acuerdo entre el Gobierno y los partidos minoritarios que decidieron participar en las elecciones presidenciales adelantadas por Nicolás Maduro, la fecha ha sido diferida un mes, para la primera quincena de mayo. Un plazo que permitirá incluir los comicios a los Concejos Legislativos estatales y municipales, y que debieron haberse realizado hace más de un año y tres meses, respectivamente.

A pesar de que el aplazamiento fue fruto de un acuerdo en el que no participó ninguno de los grandes partidos de la oposición agrupados en la Mesa de Unidad Democrática (MUD), la Asamblea Nacional Constituyente, que no reconocen los principales movimientos opositores ni la comunidad internacional, se apresuró a redactar un decreto por el cual impone la nueva fecha.

No está previsto bajo ningún concepto, señaló Jorge Rodríguez, ministro de Información de Maduro, que vaya a elegirse un nuevo Parlamento, con lo cual parece haber quedado sin efecto la amenaza de Diosdado Cabello, número dos del chavismo, de recortar en más de dos años la actuación del Legislativo controlado por la oposición, aunque este continuará con sus competencias anuladas por decisión del Tribunal Supremo de Justicia. Además, Tibisay Lucena, presidenta del Consejo Electoral (CNE), afirmó que durante la campaña electoral no se permitirán «cadenas» de radio y televisión presidenciales, y extendió una invitación a la ONU para que envíe observadores a los comicios, aunque expertos electorales señalaron que Naciones Unidas solo observa elecciones con seis meses de anticipación.

El experto electoral Félix Seijas calificó los anuncios como «insuficientes» para dar garantías a los venezolanos, que se debaten entre votar o boicotear los comicios, como han hecho los partidos más grandes de la MUD (Primero Justicia, Voluntad Popular y Acción Democrática). Los dos primeros están ilegalizados para participar por decisión del Consejo Electoral.

El CNE ha tratado de dar un barniz de democracia a las elecciones, que originalmente se iban a realizar el 22 de abril, con seis candidatos hasta ahora: Maduro, Henri Falcón, exgobernador de Lara y venido de las filas del chavismo, dos pastores evangélicos, y otros dos virtuales desconocidos: todos venidos de las filas del chavismo, aunque Falcón, quien formaba desde 2010 parte de la MUD, fue excluido el lunes cuando anunció su disposición de participar en los comicios adelantados.

El exgobernador, derrotado en las elecciones regionales de octubre, justifica su decisión en el hecho de «impedir que el Gobierno corra solo», aunque las condiciones de los dos últimos comicios han sido tan desequilibradas y fraudulentas que imposibilitan cualquier triunfo opositor, como destacó en respuesta a los anuncios Andrés Velásquez, excandidato por el estado Bolívar y quien fue despojado de su victoria en medio de denuncias de fraude abierto y nunca investigado.

El «acuerdo» se produce también cuando tras seis meses de silencio, Leopoldo López, el preso político más famoso del país, volvió a la palestra en una entrevista con The New York Times en la que señala que la vía electoral «está definitivamente cerrada en Venezuela», y que su partido, Voluntad Popular, está «en camino a la ilegalización total, con 87 dirigentes presos». La entrevista provocó que ahora la policía política lo vigile en su propia casa, pues está en arresto domiciliario.

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