Los líderes italianos excluyen alianzas de gobierno a seis días de los comicios

María signo ROMA / CORRESPONSAL

INTERNACIONAL

Remo Casilli | Reuters

Berlusconi y Renzi se sacuden la presión para que pacten con duros ataques

27 feb 2018 . Actualizado a las 07:49 h.

Italia entra en la recta final para las elecciones del domingo, pero todo sigue igual de confuso que antes de abrir la campaña. Las posibilidades de que las urnas traigan un gobierno fuerte, que depare la ansiada estabilidad a un país acostumbrado a ejecutivos que duran como media un año, son mínimas. Aunque las encuestas están prohibidas desde el 16 de febrero, los partidos y la prensa manejan datos sobre la intención de voto que no son muy halagüeños para ninguna formación a pesar de que Berlusconi se obstina en pregonar que su coalición alcanzará el 40 % necesario para formar gobierno.

La imposibilidad del ex Cavaliere de ser candidato por estar inhabilitado hasta noviembre de 2019, así como sus 81 años no han pesado en su hiperactiva campaña en la que ha prometido de todo: renta mínima de 1.000 euros mensuales a las amas de casa, impuestos reducidos y un largo etcétera de signo populista que los economistas se han apresurado a calificar como «imposible» ante la falta de recursos para acometerlo. Pese a lo descreídos que están, muchos votarán por él porque lo ven como la solución menos mala.

Berlusconi quiere al presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, al frente de un gabinete del que él formaría parte en la sombra. Pero con el primero que tendrá que hacer cuentas en caso de victoria es con su socio de coalición, Matteo Salvini, de Liga Norte, dispuesto a aguarle la fiesta y proclamarse candidato a primer ministro si su formación supera en votos a Forza Italia. Unidos electoralmente pero desunidos en todo lo demás, sobre todo en lo relativo a Europa y el euro, el matrimonio de conveniencia entre Berlusconi y Salvini puede terminar mal si este último no consigue saciar su ambición en el próximo Ejecutivo.