Alcatraz, la película continúa

El FBI investiga la fuga que sirvió de guion al filme de Clint Eastwood


Nueva York

«¡Está justo debajo de nosotros!», exclamaba el muchacho. «¡Es Jaws. Es Jaws!», repetía denotando un evidente nerviosismo y recordando el título original de la película de Steven Spielberg, Tiburón, culpable de que muchas personas se lo hayan pensado dos veces antes de meter un pie en el agua. Sin saberlo, este joven fue protagonista en 2015 de la primera grabación que mostraba los métodos de alimentación de los tiburones blancos en la bahía californiana de Alcatraz, en San Francisco. La fuerza de la naturaleza en todo su esplendor que ayudó a conformar la leyenda de la cárcel maldita, también conocida como La Roca. Aquella de la que era imposible escapar por el peligro a ser devorado por los grandes blancos, o arrastrado por las terribles corrientes de las aguas que desembocan en el Pacífico.

Hoy, la historia de la prisión de máxima seguridad de Alcatraz ha vuelto a la actualidad de los medios de comunicación que dudan de un episodio que se creía resuelto. Se trata del referente a la huida de tres presos el 12 de junio de 1962. Fueron Frank Morris y los hermanos John y Clarence Anglin. Los tres desaparecieron de madrugada sin dejar rastro alguno. Nunca fueron encontrados por lo que su destino siempre fue un misterio. Hasta ahora.

«Mi nombre es John Anglin. Escapé de Alcatraz en junio de 1962 con mi hermano Clarence y Frank Morris. Tengo 83 años y estoy mal. Tengo cáncer. Sí, aquella noche lo conseguimos, pero por los pelos», comienza una misiva recibida en 2013 en la comisaría de policía de Richmond (California), y revelada ahora por la cadena KPIX.

«No sé si es John o no (…) pero mi abuela recibió rosas durante años después de la fuga, con tarjetas firmadas por John y Clarence», insistió David Widner, sobrino del reo, en varias entrevistas recientes. Su testimonio sirve al FBI para tratar de esclarecer un caso reabierto 50 años después y en el que se han inspirado películas como Escape from Alcatraz (La fuga de Alcatraz), dirigida por Don Siegel en 1979, en la que Clint Eastwood interpreta a Morris. «Si anuncian en televisión que no iré a prisión durante más de un año y que recibiré atención médica, les escribiré diciéndoles dónde estoy», continúa la carta en la que se detalla una vida en Seattle, Dakota del Norte y el sur de California. Durante años, familiares como Widner especularon con que los hermanos Anglin podrían encontrarse en Brasil, país cuya ley de extradición impide que prófugos de la Justicia que tienen hijos y esposas brasileñas sean enviados al extranjero para ser procesados sin su consentimiento. A la espera de nuevos datos que puedan aportar algo de luz en este siniestro relato, el peritaje caligráfico del cuerpo de la policía federal US Marshall, concluyó que no es posible precisar con certeza que el autor de la misiva sea Anglin. «Es un misterio que a todos nos gustaría resolver», insistió el Buró. Alcatraz, reservada para encerrar «a lo peor de lo peor», cerró un año después de la fuga y hoy es parada obligada para cualquier turista que visite San Francisco. La celda de John Anglin es uno de sus principales atractivos. Allí se explica cómo escapó a través de un agujero en la pared de su habitáculo, tras meses cavando un túnel con cucharas. Los tres dejaron cabezas de muñecos hechos con papel higiénico, jabón y pelo. Según el FBI, en algún momento entre las ocho de la tarde y las dos de la madrugada, los hermanos Anglin y Morris saltaron al agua en una balsa hinchable hecha con impermeables.

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