Ultimátum de la derecha gala a los aliados de Macron

Alexandra F. Coego PARIS / CORRESPONSAL

INTERNACIONAL

GUILLAUME SOUVANT | afp

Deberán dar una explicación al partido por su «disidencia electoral» o se enfrentarán a una expulsión inmediata

05 oct 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Los miembros de Los Republicanos (LR) que apoyan al presidente centrista Emmanuel Macron tienen hasta el próximo martes para dar una explicación al partido por su «disidencia electoral» o enfrentarse a una expulsión inmediata. Entre los conservadores que han recibido el ultimátum se encuentran varios altos cargos del gobierno, como el primer ministro Edouard Philippe, el ministro de Cuentas públicas Gérald Darmanin, y el secretario de Estado Sébastien Lecornu. También deberán rendir cuenta de su decisión los diputados Thierry Solère y Franck Riester, que lideraron la escisión en la Asamblea Nacional y en el Senado de Los Constructivos, un grupo de derechistas dispuestos a trabajar con Macron.

Las divisiones internas en LR se intensificaron con el nombramiento de Philippe como jefe de Gobierno, un paso que colocó a la derecha tradicional en una posición incómoda para ejercer el liderazgo de la oposición. El 11 de julio, después de unas elecciones nefastas para la derecha, el secretario general del partido, Bernard Accoyer, trató de mediar por la reconciliación y establecer una comisión especial para recoger explicaciones de los conservadores que apoyaron a Macron en lugar de expulsarlos directamente, como exigía el electorado.

Sin embargo, Laurent Wauquiez, favorito para ganar las presidenciales del partido, promueve un viraje a la derecha que no deja cabida al flirteo con el centro. En el buró político del pasado martes, el primero tras el del 11 de julio, se comenzó a votar la expulsión de los aliados de Macron por «disidencia electoral», empezando por Darmanin, ya que se presentó a las senatoriales en la lista de En Marcha. La excomunión del ministro fue aprobada con tan solo un voto en contra, pero no hubo consenso en cuanto a los «constructivos». Para evitar más divisiones internas, el consejo optó por reenviar la carta de convocación y renovar el plazo de respuesta a ocho días.

No obstante, la decisión de Accoyer no logró calmar los ánimos de varios miembros prominentes, como el candidato a la presidencia del partido, Daniel Fasquelle. «No entiendo todas estas dudas. Hace ya tiempo que nos escupen, nadie va a llorar porque les echemos», se quejó a la salida de la reunión. Pese al descontento, la prioridad de Accoyer es limitar los daños y evitar la imagen de un partido dividido «entre los que querían una expulsión con sangre en las paredes y los que querían que se queden».