José Sócrates: «El primer ministro António Costa era mi amigo y me dio la espalda»

El ex primer ministro portugués cree que es «víctima de una conspiración política y judicial sin precedentes»


Lisboa / corresponsal

Los últimos tres años no han sido fáciles para el socialista José Sócrates Pinto de Sousa (Vila Real, 1957) exjefe del Gobierno luso entre el 2005 y el 2011. Detenido en Lisboa el 22 de noviembre del 2014, imputado por corrupción, fraude fiscal y lavado de capitales, dentro del caso Marqués -25 millones repartidos en cuentas bancarias en paraísos fiscales a nombre de su amigo Carlos Santos Silva-, estuvo en prisión preventiva nueve meses. Tras seis prórrogas para encontrar pruebas acusatorias, la fiscalía anunció en agosto que la acusación se tendrá que producir antes del próximo 22 de noviembre. Sócrates se considera «víctima de una conspiración política y judicial sin precedentes en Portugal». Está dolido con la cúpula de su partido y con el primer ministro António Costa «por darme la espalda».

-¿Cómo se siente?

-Soy político desde muy joven y estoy acostumbrado a pasar por momentos difíciles, como cuando tuve que pedir el rescate de mi país en el 2011. Los últimos tres años han sido muy duros, aunque no me gusta dar lástima. Soy inocente y víctima de una conspiración política, para frenar una posible candidatura mía a la presidencia de la República, y judicial sin precedentes en Portugal. ¿Conoce algún otro caso en Europa en el que un proceso siga abierto, sin acusación durante cincuenta meses?

-¿Cree que habrá acusación formal antes del 22 de noviembre?

-No creo en nada de lo que dice la fiscalía. El caso Marqués se alarga sin acusación desde hace cuatro años porque no encuentran pruebas contra mí. Fui detenido como un criminal en el aeropuerto de Lisboa a mi regreso de París, metido en prisión preventiva nueve meses y liberado por falta de pruebas. Dieciocho meses después, cuando se cumplió el plazo permitido por la ley lusa para formular la acusación o archivar un caso, la investigación pidió la primera prórroga y así hasta hoy. Conmigo se ha producido una ilegalidad sin precedentes en mi país. Mi caso es similar al del expresidente Lula, aunque a él le apoya su partido y a mí no.

-¿Por qué acusa de parcialidad al juez instructor del caso Carlos Alexandre?

-A los hechos me remito. Él ha construido una teoría, un hilo conductor sin pruebas y no solo eso sino que es totalmente parcial. Lo que digo se puede comprobar en la entrevista que concedió hace unos meses a una televisión privada portuguesa, donde sin ningún tipo de tapujo me considera culpable y dice «no haber tenido la suerte de tener amigos tan generosos como Sócrates». Con esas declaraciones perdió toda su credibilidad.

-¿Cómo es su relación con el primer ministro António Costa?

-Inexistente. Éramos amigos, pese a todo lo que se ha dicho. Nuestra relación fue siempre buena. Lo elegí como ministro y como mi sucesor natural. Lo apoyé en su candidatura para la alcaldía de Lisboa y después para la secretaría general del partido. Todo acabó cuando me detuvieron y tanto él como la cúpula del PS me dieron la espalda.

-¿Se siente solo?

-En todo este tiempo he recibido muchos apoyos de simpatizantes y compañeros de partido, incluso de otros países. Me sentí muy agradecido con la última batalla que libró el expresidente Mario Soares en mi defensa antes de fallecer en enero.

«Si es necesario, recurriré al Tribunal Europeo»

José Sócrates no descarta acudir al Tribunal Europeo si agota todos los recursos en Portugal.

-¿Si la fiscalía avanza con una acusación, qué va a hacer?

-Dudo que se llegue a una conclusión antes del 22 de noviembre. Llevamos seis prórrogas, lo que es totalmente ilegal. La fiscalía ha interpretado la ley de mi país como ha querido, porque pasados 18 meses el proceso tendría que estar archivado o con una acusación el 19 de octubre del 2015, según el Código Penal portugués. Sin embargo, cuatro años después, la investigación sigue en curso.

-¿Está dispuesto a recurrir al Tribunal Europeo?

-Solo iré al Tribunal Europeo si agoto todos los recursos aquí. De llegar a ese punto demandaré al juez Carlos Alexandre y a la fiscalía por su actuación contra mí en el proceso y por el daño moral que me están haciendo. No hay derecho a la presión y desgaste físico y psíquico al que estoy siendo sometido desde hace tres años. Intentan destruirme y apartarme de mi familia pero ni lo han conseguido, ni lo conseguirán.

-¿Por qué cree que la prensa portuguesa relaciona su caso con Ricardo Salgado, expresidente del Banco Espírito Santo?

-Todo lo que se ha publicado son falsedades. No soy amigo de Ricardo Salgado, ni he pertenecido nunca a su círculo próximo. Lo conocí después de ser elegido primer ministro y siempre lo recibí en mi despacho como a los otros banqueros, nunca fui al BES, ni tenía su número de teléfono. Además nuestras discrepancias en algunos aspectos fueron notables, como ocurrió a finales del 2010 cuando él me presionó para pedir el rescate, lo que nos distanció aún más.

-¿Salgado nunca le apoyó para su beneficio personal?

-Nunca. Nuestras relaciones son meramente formales y frías en algunos momentos. El argumento de la acusación de mis supuestas cuentas en paraísos fiscales a nombre de Carlos Santos Silva a través del BES es totalmente falso. En el 2014, cuando ya no era primer ministro, me llamó por equivocación, hablamos educadamente y quedé con él para entregarle un ejemplar de mi libro, eso es todo.

-¿Por qué critica tanto a los medios de comunicación?

-Porque existe complicidad y relación corrupta entre la prensa lusa y la fiscalía. Siempre que se produce una nueva prórroga en mi proceso aparecen noticias sensacionalistas contra mí. ¿No le parece una coincidencia muy sospechosa? Eso solo puede ocurrir porque se producen filtraciones a la prensa por parte de fiscalía, lo que es un crimen. Solo pido que se me trate de una forma justa y objetiva.

«Siempre estaré agradecido a Galicia y a sus políticos»

Tras la larga enfermedad y el fallecimiento de su hermano en el Chuac de A Coruña, Sócrates se siente agradecido con Galicia y sus políticos.

-¿Cuál es su relación con Galicia?

-Una relación de gran proximidad. Nací en Vilar de Maçada, Vila Real, cerca de Galicia. Los vínculos se afianzaron desde la enfermedad de mi hermano, que estuvo internado dos veces y falleció en el Chuac. Solo tengo palabras de agradecimiento con el hospital, con las personas de A Coruña que con tanto cariño me trataron y con la Xunta. Tanto el expresidente Pérez Touriño, como el actual, Núñez Feijoo, me transmitieron todo su apoyo, humanidad y solidaridad. Siempre estaré agradecido a Galicia.

-¿Y con los políticos de Madrid?

-Estupenda y de gran sintonía. Cuando presidí el Gobierno de mi país, entablé gran amistad con mi homólogo, José Luis Rodríguez Zapatero, a quien definí como mi mejor amigo en Europa. Además de llevarnos bien, y pertenecer a la misma familia política, hicimos realidad proyectos transfronterizos importantes, aunque otros quedaron en el camino, como el AVE Vigo-Oporto y el Madrid-Lisboa. Creo que en España no se valora suficientemente la figura de Zapatero.

-¿A qué proyectos transfronterizos se refiere?

-Al Instituto de Nanotecnología de Braga, que es un centro de investigación pionero y de referencia mundial fruto de la colaboración universitaria y científica de los dos países. Es uno de los logros de mi mandato de los que me siento más satisfecho, además de la presidencia de Portugal de la UE del 2007.

-¿Cómo es su día a día?

-Muy normal, como el de cualquier persona. Me levanto temprano, hago deporte, leo, escribo durante horas, acabo de terminar mi último libro, que saldrá a final de mes, y trato de estar el mayor número posible de tiempo con mis hijos, mi madre y con mis amigos.

-¿Confía en sus abogados?

-Estoy en las mejores manos. Tanto João Araujo como Pedro Delille están luchando valientemente en mi defensa. Tienen caracteres muy diferentes y se complementan muy bien. Araujo no se amilana ante las ilegalidades de la fiscalía y de los jueces y está alerta ante cualquier injusticia.

-¿Se plantea volver a la política?

-No sé si volveré a la política, estoy muy desencantado. Faltan políticos en Europa de la talla y el carisma de Mario Soares. Sigo desde la barrera el Gobierno de Costa, con el apoyo del Partido Comunista y del Bloco de Esquerda, preparo la presentación de mi libro y estoy centrado en mí defensa. Mi futuro es el presente.

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