La defensa del español condenado a muerte en EE.UU. había presentado una moción para retirar la declaración del testigo que identificó a Ibar como el asesino de Casimir Sucharsky, dueño de un club nocturno, y de las modelos Sharon Anderson y Marie Rogers
16 jun 2017 . Actualizado a las 19:32 h.Pablo Ibar fue sentenciado a muerte por un triple asesinato en el año 2000, una condena que el Tribunal Supremo de Florida anuló 16 años más tarde al considerar que el español había sido juzgado «con pruebas escasa y débiles». El juicio se repetirá y, a pesar de los esfuerzos de la defensa, en él se tendrá en cuenta el testimonio de Gary Foy, el hombre que hace 23 años identificó a Ibar como el presunto asesino de Casimir Sucharsky, dueño de un club nocturno, y las modelos Sharon Anderson y Marie Rogers.
El juez federal Raaaj Singh desestimó este viernes una moción para invalidar la declaración de Foy, quien, según la defensa del español, fue inducido a situar a Ibar en el lugar de los hechos. Cuestiona la manera en que la policía llevó a cabo el proceso que condujo a la identificación del acusado por parte del testigo, a quien considera «viciado», insistiendo en que las autoridades no actuaron correctamente cuando lo sometieron a una rueda de reconocimiento y a la revisión de fotografías de sospechosos.
Cómo acabó Ibar en el corredor de la muerte
El 27 de enero de 1994, tres cuerpos fueron encontrados acribillados a tiros en una casa de Mirarmar, en el Estado de Florida (EE.UU.). Pertenecían al propietario de la vivienda, Sucharski, y a dos bailarinas. Una cámara lo grabó todo: dos personas -una con un gorro y gafas, la otra con una camiseta cubriendo su cabeza- llegaron al lugar, golpearon y mataron a las víctimas, y se largaron con las botas donde Sucharski guardaba todos sus ahorros. Fueron poco cuidadosos. Dejaron casquillos, marcas de pisadas, huellas dactilares, cabellos, una máscara y una camiseta. Además, en las imágenes se intuía, borroso, uno de los dos rostros.
Por las mismas fechas, Ibar, hijo de emigrantes vascos en EE.UU., fue detenido por un robo. Un agente creyó reconocerlo en las imágenes distribuidas por la policía que llevaba el caso y un vecino (Gary Foy), que conducía esa noche por la zona, lo identificó posteriormente en una rueda de reconocimiento. Pero ninguna de las pruebas apuntaban directamente hacia él. Ni las huellas, ni el ADN de la camiseta. Su mujer aseguraba, además, que el día de los hechos Pablo Ibar no había salido de casa.
El primer juicio contra los dos acusados fue declarado nulo por falta de consenso del jurado en el veredicto. En enero de 1999 arrancó una segunda vista que condenó al segundo sospechoso, Seth Peñalver, a pena de muerte, la misma pena que le fue impuesta a Ibar un año más tarde por nueve votos frente a tres. Desde entonces, el español ha intentado demostrar por todos los medios su inocencia. Asegura que su proceso judicial estuvo lleno de irregularidades, que no es él el que aparece en las imágenes.
El febrero del año pasado, el caso dio un vuelco. Pablo Ibar abandonó el corredor de la muerte. El Tribunal Supremo de Florida había anulado su condena y ordenado la repetición del juicio. En septiembre vio la luz una nueva prueba de ADN que podría ponerle nuevamente en aprietos.
En el juicio conjunto de Ibar y Peñalver de 1997, el estado presentó pruebas de ADN procedentes de la misma camiseta que excluían a Ibar. En la vista del año 2000, en la que Ibar fue condenado a muerte, peritos del estado testificaron una vez más, tras realizar análisis más avanzados sobre muestras adicionales, que el material genético no coincidía con el del vasco. Según ha informado la Asociación contra la pena de muerte Pablo Ibar, el español siempre ha tenido además una coartada. Desde el primer momento en que fue acusado hace 22 años, ha negado estar involucrado en los asesinatos, ha insistido en que nunca estuvo en esa casa y ha reiterado que es inocente de los cargos de asesinato que vuelven a pesar sobre él. En su día rechazó la oferta de declararse culpable a cambio de una condena a cadena perpetua.
La Fiscalía del Estado vuelve a pedir para él una condena a muerte. El juicio todavía no tiene fecha. En el último año solo se han debatido cuestiones previas y dos de las siete mociones presentadas por la defensa: una primera para pedir su libertad provisional, que fue denegada, y una segunda, para que no se admitiese el testimonio de Gary Foy. Pero el juez ha decidido escucharlo.