Sarkozy se desinfla, mientras su competencia interna se multiplica

ALEXANDRA FERNÁNDEZ PARÍS / E. LA VOZ

INTERNACIONAL

ERIC PIERMONT | AFP

Los sondeos le dan la espalda en la pelea por ser el candidato conservador al Elíseo

04 sep 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

La polarización del debate político en Francia ha dejado a la derecha tradicional sumida en una crisis de liderazgo e imagen de la que no parece salir. Desde las elecciones departamentales del 2015, el partido de Los Republicanos (LR) comandado por Nicolas Sarkozy ve con impotencia como parte de su electorado se aleja aún más hacia la derecha más extrema, optando por el Frente Nacional (FN), mientras que otra parte lo hace a la izquierda-centro, en respuesta al coqueteo de su formación con la agrupación de Marine Le Pen. Y en medio de la tormenta de sondeos preocupantes para sus intereses a corto plazo, el expresidente de la República Nicolas Sarkozy es incapaz de evitar la fragmentación interna.

A día de hoy, las elecciones primarias de Los Republicanos cuentan con nada menos que 13 candidatos. El presidente del partido forma parte el grupo de los cuatro aspirantes principales, junto con Alain Juppé, François Fillon y Bruno Le Maire, pero está lejos de ser el favorito de las bases para consolidar su privilegiada posición.

A pesar de la ofensiva mediática, Sarkozy ya no seduce al electorado tradicional de derechas francés. Según un sondeo del pasado 27 de agosto, se queda 14 puntos por debajo de Juppé en intención de voto, con un 24 %. El alcalde de Burdeos se mantiene en un cómodo 38 %, mientras Bruno Le Maire recorta distancias desde el tercer puesto, pasando de 13 % a 15 % con respecto a la misma encuesta de junio.

Su más reciente presentación confirma los resultados de las encuestas. El pasado jueves, la escuela de verano del Movimiento de Empresas de Francia, una organización patronal de gran peso en el debate social, sometió a examen a los cuatro candidatos principales. El expresidente no respetó los tiempos de intervención establecidos por la organización y, a pesar de acaparar más tiempo que sus adversarios, su discurso de «todo por Francia» no caló entre los patrones de las empresas que acudieron al encuentro con los aspirantes a presidente. El evento se cerró con una notable desconfianza y falta de entusiasmo general por parte de los miembros de la patronal y, aunque no parece haber un ganador concreto, el perdedor quedó muy claro.

«Todo menos Sarkozy»

El resto de candidatos han comenzado a poner en marcha una nueva estrategia: el «todo menos Sarkozy». El pasado fin de semana, los ataques tuvieron todos el mismo objetivo. «Me negaré siempre a instrumentalizar el miedo, de fomentar los instintos más básicos», soltó Alain Juppé el pasado sábado, denunciando su línea política, a la derecha de la derecha. François Fillon unió su voz a las críticas, recordando los asuntos judiciales que persiguen a Sarkozy. Bruno Le Maire y Jean-François Copé también reservaron sus principales flechas al ex presidente de la República. El primero denunció en la cadena de radio RTL sus «discursos cada vez más brutales, que resultarán inevitablemente en cada vez más decepciones», mientras que el segundo afirmó, decepcionado, haber creído en el abandono de la política de Sarkozy del 2007, insistiendo en que «nunca ha tenido lugar». 

Los otros aspirantes menores, como Nathalie Kosciusko-Morizet, Hervé Mariton o Frédéric Lefebvre, también han concentrado sus críticas al presidente del partido. Este grupo, el más numeroso, lucha por obtener las últimas firmas de apoyo antes de presentarlas ante la alta autoridad que oficializará su candidatura.

¿El favorito? Sarkozy apeló a la nostalgia para ganarse a las bases. Ni siquiera su famosa mujer, Carla Bruni, le basta para mantenerse como principal aspirante.

El alcalde. Alain Juppé es el alcalde de Burdeos y una de las voces más sensatas de Los Republicanos. Ha desplazado a Sarkozy en los sondeos.