Nicolás Sarkozy, en el punto de mira de la justicia por los gastos de su última campaña electoral
INTERNACIONAL
Esta investigación supone un nuevo obstáculo judicial en sus aspiraciones para las elecciones presidenciales del año que viene en Francia
16 feb 2016 . Actualizado a las 20:48 h.El expresidente francés Nicolás Sarkozy comparecía el martes ante los jueces, que podrían inculparlo por los gastos de su campaña en el 2012, un nuevo obstáculo judicial para su criticada estrategia de reconquista del poder.
Al término de un interrogatorio que se prolongó durante casi doce horas, el político conservador fue declarado además «testigo asistido», una figura a medio camino entre la imputación y el simple testigo, por los cargos de fraude y abuso de confianza.
Dos días después de un Consejo Nacional del partido Los Republicanos, que él preside y en el que su autoridad fue cuestionada, una imputación pondría un nuevo escollo para sus aspiraciones en las elecciones presidenciales del 2017.
Los jueces podrían sin embargo no llegar hasta la inculpación y darle el estatuto intermedio de testigo asistido. Su comparecencia ante los jueces no es una sorpresa, ya que la investigación llevada a cabo desde febrero del 2014 sobre contratos sobrevaluados entre su partido UMP (que tomó posteriormente el nombre de Los Republicanos) y la empresa de servicios Bygmalion descubrió un complejo montaje destinado a ocultar que sus cuentas de campaña para la presidencial del 2012 sobrepasaron enormemente el montante autorizado de 22,5 millones de euros.
En total, 18,5 millones de euros habrían sido indebidamente incluidos en el presupuesto de la UMP en vez de en la campaña. Trece personas han sido ya acusadas por esta causa (miembros de Bygmalion, de la UMP o del equipo de campaña). Ninguna de ellas acusó directamente a Sarkozy, quien afirma que ignoraba totalmente la existencia de un sistema de falsas facturas.
No obstante, la investigación demostró que el candidato de la derecha, el oponenete en esas elecciones al socialista François Hollande, había sido advertido por allegados sobre los riesgos del aumento de los gastos. Pese a ello, se organizaron más mítines.
Un partido cada vez más dividido
Sarkozy, que a los 61 años sigue sin haber digerido esa derrota en el 2012, se encuentra debilitado por varios otros casos judiciales. Sospechoso de haber tratado de obtener información de un juez sobre un caso que lo concernía, ha sido inculpado ya de «corrupción activa», «tráfico de influencia» y «ocultamiento de violación del secreto profesional».
En el terreno político, nada ocurre como él planeó al volver a la vida pública. Los sondeos indican que la mayoría de los franceses no desean su retorno al poder, e incluso entre los electores de derecha su cuota de confianza disminuye.
El partido UMP, convertido en LR y cuya jefatura asumió en noviembre del 2014 con el objetivo de hacer de él una maquinaria de guerra al servicio de sus ambiciones, está cada vez más dividido.
Las candidaturas a las primarias de la derecha se multiplican. Después del ex primer ministro Alain Juppé, se declararon candidatos el también ex primer ministro François Fillon, el exministro Bruno Le Maire, y el exdirigente del partido Jean-François Copé.
Copé está implicado también en el caso Bygmalion como secretario general de la UMP en el 2012. La revelación del escándalo provocó su dimisión en el 2014. La justicia lo declaró recientemente testigo asistido, lo que él interpretó rápidamente como un reconocimiento de su inocencia.
Por su parte, Sarkozy no ha declarado todavía oficialmente su candidatura a las primarias, una etapa que lo obligaría a dejar la presidencia de LR, como lo estipulan los estatutos del partido, y ponerse al mismo nivel que sus rivales.