La Navidad este año no pasó en Belén

La ola de violencia en Israel se cobra la vida de otros dos jóvenes palestinos


amán / corresponsal

Sin ánimo ni turistas. En la ciudad de Belén, donde según la tradición cristiana nació Jesús hace más de 2000 años, tan solo el árbol de 15 metros que se eleva desde la plaza del Pesebre recuerda a una celebración. La ola de violencia entre palestinos e israelíes y los fantasmas de la región de Oriente Medio no solo han desmotivado a los palestinos, sino que han ahuyentado a los turistas. Se trata de una de las peores festividades que recuerdan los residentes, mientras intentan simular el espíritu navideño.

Apenas hay colas para visitar el lugar que acogía el portal de Belén, en lo que hoy es la Basílica de la Natividad, que suele congregar a decenas de miles de peregrinos por estas fechas. Los hoteles están a la mitad de su capacidad y no todos los comerciantes terminaron a tiempo de decorar sus tiendas. Lo preveían. Faltaba la ilusión y se extendía el miedo. Los preparativos de este año se desarrollaban con el telón de fondo de los enfrentamientos entre palestinos y el Ejército israelí que desde octujbre ha dejado al menos 46 muertos, 23 de ellos israelíes.

Las víctimas se enmarcan en una ola de violencia en la que han muerto un total de 135 palestinos, cuatro de ellos en Belén. Ayer mismo una atacante palestina era abatida en las proximidades de Ramala cuando intentó atropellar a un grupo de soldados. Poco antes, el Ejército israelí mataba a balazos a un joven de 22 años cerca de la barrera que separa la Franja de Gaza de Israel. Unos 40 palestinos resultaron heridos en unos enfrentamientos con soldados en distintos puntos de esa barrera en los que participaron centenares de palestinos.

El presidente de la Autoridad Palestina acudió a Belén insistiendo en un mensaje de paz que se predica más que se siente en Tierra Santa. La homilía de la Misa del Gallo se celebró con escasa audiencia y entre amplias medidas de seguridad que llevaba semanas desplegando la Autoridad Palestina por temor, además, a atentados de radicales islamistas. La nebulosa que recorre Oriente Medio por las atrocidades del Estado Islámico y que tuvieron también espacio en las palabras del patriarca latino de Jerusalén, Fuad Twal. «Pensamos en las víctimas de todas las formas de terrorismo en todas partes. No importa quiénes son y de dónde vienen», dijo. También hizo referencia a los abusos de la ocupación israelí que estos días golpea aún más en Belén.

«Pensamos en los propietarios de casas demolidas en Jerusalén y las tierras confiscadas en Palestina, en los afectados por los castigos colectivos y en los niños y jóvenes privados de un futuro brillante», añadió.

Los festejos navideños de tres semanas comenzaron este 24 de diciembre con la entrada del patriarca en la ciudad y termina con el fin de las otras corrientes cristianas, la ortodoxa y la armenia. Belén, un reclamo espiritual y turístico en la Cisjordania ocupada, sufre ahora no solo las secuelas de la ocupación israelí que denunció esta semana una manifestación de Papás Noel en la ciudad sino los estragos económicos por la pérdida acuciada de visitantes.

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