Puñaladas de Gabriel a Merkel para salvar su liderazgo en el SPD

patricia baelo BERLÍN / E. LA VOZ

INTERNACIONAL

FABRIZIO BENSCH | reuters

La convivencia en la gran coalición alemana se complica. Los socialdemócratas critican la política migratoria de la canciller y la culpan del ascenso del Frente Nacional

12 dic 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Los socialdemócratas alemanes atraviesan la peor crisis de identidad de su historia. El partido, que se sitúa ya en el 25 % de intención de voto, celebró su congreso anual, una cita en la que el vicecanciller y ministro de Economía, Sigmar Gabriel, fue reelegido como presidente de la formación con apenas el apoyo del 74,3% de los delegados. Un fuerte varapalo para el líder de 56 años, que lejos de mejorar el 83,6 % que obtuvo en 2013, obtuvo su peor resultado desde que asumió la presidencia del Partido Socialdemócrata (SPD) hace ya seis años, en el 2009.

Gabriel, que ve como se le escapan de las manos las elecciones del 2017, intentó reivindicarse con un discurso ante sus seguidores centrado en las puñaladas contra Angela Merkel, la jefa de la Unión Democristiana (CDU), su socio en la coalición. Ante 600 delegados, Gabriel culpó a las exigencias de austeridad de la canciller del ascenso del ultraderechista Frente Nacional, que el pasado domingo se impuso como la fuerza más votada en los comicios regionales de Francia. «He advertido siempre a Angela Merkel en contra de imponer el dictado de la austeridad», afirmó Gabriel.

El vicecanciller también aprovechó para criticar la política migratoria de Merkel, que tachó de hipócrita. «Uno no puede dejar que lo aplaudan por la mañana por haber traído un millón de refugiados a Alemania y cada tarde presentar en las reuniones de la coalición nuevas propuestas para tratarlos peor», declaró. Como se sabe, la gestión de los refugiados es una fuente permanente de tensión entre la canciller y sus socios de gobierno.

Presión en la CDU

También nubla la relación de Merkel con sus correligionarios. A dos días de que la CDU celebre su congreso anual en Karlsruhe, el partido conservador está más dividido que nunca sobre la cuestión. Tras la negativa de Merkel a fijar un límite de refugiados y a cerrar las fronteras, cada vez son más las voces dentro del centro derecha que exigen un cambio de rumbo para intentar reducir el número de llegadas. «Falta una señal clara de que las posibilidades de Alemania son limitadas», explicó a Die Welt el jefe de las juventudes democristianas, Paul Ziemiak. El líder del Gobierno del estado federado de Sajonia-Anhalt, Reiner Haseloff, habló incluso de «recuperar la soberanía territorial».

Entretanto, ayer la Sociedad de la Lengua Alemana (GfdS) eligió «refugiados» como la palabra del año. Sin embargo, la realidad es que la crisis migratoria sin precedentes ha puesto en aprietos a las autoridades regionales, que están sumidas en un verdadero caos administrativo por el incesante flujo de llegadas. El pasado miércoles el director de la Oficina de Sanidad y Asuntos Sociales de Berlín (LaGeSo), Franz Allert, renunció a su cargo a petición del jefe del Gobierno regional, de signo socialdemócrata. La CDU calificó la dimisión forzosa de «ejecución pública», lo que ha intensificado el rifirrafe dentro de la coalición.