Los franceses se convocan en clubes y terrazas para recuperar la normalidad
19 nov 2015 . Actualizado a las 05:00 h.Las principales discotecas de París abrirán sus puertas a partir de esta noche por primera vez desde los atentados del 13 de noviembre. Así lo han anunciado los mayores clubes de la capital en un comunicado, incluyendo, entre otros, el emblemático Moulin Rouge. «La música, la danza, el compartir, los encuentros, el vínculo social, la mezcolanza son los valores que defendemos y que esos terroristas han elegido como blanco para destruirlos. No les funcionará», reza contundente el comunicado, que concluye sentenciando que «nada ni nadie impedirá que París baile».
La iniciativa se suma a la llamada general a los bistrós, cafés y terrazas en respuesta a los ataques del pasado viernes noche. Las etiquetas #jesuisenterrasse (estoy en la terraza) y #tousaubistrot (todos al café) coparon las redes sociales para animar a los parisinos a desafiar el Estado Islámico en una especie de resistencia de nuevo cuño. El grupo terrorista calificó a París como la capital de «la prostitución y el vicio», por lo que disfrutar del estilo de vida francés, hedonista en esencia, se ha convertido en el mejor contraataque.
Probablemente el espíritu de los parisinos contrarrestará el miedo, pero el Gobierno francés, aparte de animar a que se mantenga la asistencia a bares, restaurantes, discotecas y teatros, se ha comprometido a crear un fondo de ayuda excepcional para los productores de espectáculos y las salas donde estos se exhiben, por si se diera una caída prolongada de la asistencia.
El sector hotelero ha lanzado una llamada de socorro ante la previsión de que se mantengan las cancelaciones de reservas, que tuvieron su punto álgido durante el fin de semana. A los empresarios de París les ha sentado especialmente mal el aplazamiento, hasta junio, del Salón de los Alcaldes, un congreso de las autoridades locales que debería haberse celebrado desde el martes hasta hoy y que podría haber reunido a unas 60.000 personas en el entorno del palacio de congresos de la puerta de Versalles, en el distrito 15. Pero también para los hoteleros se ha tendido un colchón: el banco público Bpifrance ha aprobado ya el establecimiento de una moratoria de seis meses para los vencimientos de créditos contraídos por las empresas turísticas.
Si el Parlamento aprueba prolongar durante tres meses el estado de emergencia, como propone el Gobierno, es probable que los controles de seguridad causen alguna molestia al turismo, pero ya se ha visto que son bien aceptadas.
Normalidad desde España
Los turistas españoles no fallarán. Las grandes agencias de viajes españolas no detectan, o al menos no confiesan, una caída significativa de las reservas. Fuentes de Iberia señalaron que los vuelos a Francia, tras algunas anulaciones el fin de semana, mantienen la normalidad, con la única incidencia de que, para los viajes de regreso, los pasajeros deben presentarse con más antelación de la usual, porque las autoridades francesas están realizando controles aleatorios de personal en los aeropuertos que pueden causar alguna demora en el embarque.
Ayer mismo, casi todos los museos y lugares culturales de París volvían a abrir sus puertas, con las excepciones de la basílica de Saint-Denis, donde la policía aún buscaba pruebas, y de la torre Eiffel y las torres de Notre Dame, por obras. Grandes almacenes como las galerías Lafayette o Printemps Haussmann exhiben todo su brillo. Al pie de la torre Eiffel, el mercado de Navidad de los Campos Elíseos ha vuelto a aportar también el ambiente cálido que tanto se busca en estos días.