Grecia divide al partido de Merkel

La aprobación del tercer rescate logra un aplastante sí en el Parlamento alemán, pero eleva la disidencia en la conservadora CDU de la canciller


Berlín / CORRESPONSAL

La crisis griega abre una brecha cada vez más profunda en el partido de Angela Merkel. Si bien ayer el Bundestag aprobó por amplia mayoría el tercer paquete de rescate para Grecia, 113 de un total de 566 diputados votaron en contra y más de la mitad de esos votos pertenecían a la bancada conservadora.

Un total de 63 diputados de la Unión Cristianodemócrata y de su ala bávara, CSU, contravinieron así la llamada de Merkel y su ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, a ser «solidarios» con Europa. El mismo que durante meses libró una dura cruzada contra el gobierno heleno y especuló con el grexit en caso de que Atenas no se comprometiera en firme a las dolorosas reformas, dejó ayer bien claro que «no hay garantías de que vaya a funcionar [y de que Grecia no necesite nuevas ayudas], y es lógico que haya dudas», pero apeló a las medidas del Gobierno de Alexis Tsipras (subida del IVA, privatizaciones, etc.) para calificar de «irresponsable no aprovechar la oportunidad que tiene Grecia de un nuevo comienzo».

Ayer el mundo del Bundestag era un mundo al revés. Mientras los socialdemócratas, socios de coalición de Merkel, y los Verdes votaban a favor del tercer paquete de rescate, la Izquierda, principal partido de la oposición, negaba tales ayudas para sus aliados de Syriza; ven en este paquete un compromiso con medidas demasiado duras para los griegos.

A favor del «grexit»

Mundo al revés en las filas de Merkel también. Klaus-Peter Willsch, uno de los partidarios del grexit, explicaba lo que muchos no se atreven a decir: «Cuando uno se estrella varias veces contra una pared, debería mirar si no hay una puerta cerca y esa puerta lleva por nombre grexit. Willsch es uno de tantos en Alemania que rechaza continuar apoyando al volátil Gobierno de Atenas. Y ni el cambio de discurso de Schäuble ni la estrategia del jefe del grupo parlamentario, Volker Kauder, que dejó traslucir que quien no votara a favor de esos 83.000 millones de euros, ya no estaría bien visto en las comisiones parlamentarias, parecen haber surtido efecto. Al contrario, ayer la cifra de opositores en la bancada de Merkel ha sido la más alta hasta ahora. De los cuatro diputados conservadores que votaron en contra del primer rescate en el 2010 se pasó a 60 el pasado julio cuando se votó negociar o no un tercer rescate. Ayer el número de detractores ascendió a 63, más tres abstenciones.

Precisamente ese creciente escepticismo ante el proceder de Atenas, además del papel del FMI, sin el cual no serían factibles las ayudas para Grecia, alimentan las filas de los euroescépticos. Aunque Schäuble ayer no parecía tener dudas de la participación del FMI, recordó también que ahora solo se libera un primer tramo de 26.000 millones de euros, y que cada tres meses el eurogrupo volverá a evaluar el cumplimiento de las reformas. Es decir que la crisis griega amenaza con dividir todavía más a su partido.

Berlín-Brasilia, socios preferentes en plena crisis

Nada más terminar la votación en el Bundestag, la canciller se subió al avión en dirección a Brasil para participar en las primeras consultas bilaterales entre Alemania y Brasil. Además de algunos países de la Unión Europea, entre ellos España, Alemania mantiene este tipo de encuentros periódicos tan solo con China, la India, Israel y antes de la crisis en Ucrania, también con Rusia.

Aunque la visita apenas durará 24 horas, estas «consultas de gobierno» pretenden estrechar la cooperación entre ambos países que ya de por sí mantienen importantes relaciones. Brasil es actualmente el socio comercial más importante que tiene Alemania en Sudamérica con un volumen comercial de 20.000 millones de euros al año. El número de empresas alemanas en Brasil oscila entre 1.300 y 1.600, y en torno a São Paulo se concentra el mayor número de empresas teutonas fuera de Alemania.

Las exportaciones alemanas subieron un 1 % hasta casi 12.000 millones de euros en el 2014 y la canciller no tiene intención de que esto cambie, sobre todo de cara a China, que aumenta su influencia en el gigante americano. Dilma Rousseff, que lucha por su supervivencia política, y Angela Merkel se aprecian personal y profesionalmente. Quizás por eso esta vez la delegación alemana no se encuentre con la oposición a la presidenta.

Merkel viaja acompañada de sus ministros de Exteriores, Sanidad, Medio Ambiente, Agricultura, Transportes y Cooperación, pero curiosamente no del de Economía y vicecanciller, Sigmar Gabriel, algo que ha levantado muchas suspicacias en medios germanos. Al parecer por un problema de agenda.

Preguntado acerca del millonario escándalo de Petrobras, que salpica a Rousseff y al creciente descontento en Brasil que este fin de semana sacó a la calle a cientos de miles de personas, el portavoz de Merkel explicó a los medios en Berlín que «las consultas es algo con lo que se quieren estrechar relaciones y no algo que se deje de lado por problemas de política interna».

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