El gobernador de Veracruz declarará por el asesinato del fotoperiodista Rubén Espinosa

Milagros López de Guereño LA HABANA / COLPISA

INTERNACIONAL

STRINGER | Reuters

La Procuraduría General del Distrito Federal desplazó ayer a un equipo de fiscales a Veracruz para tomar declaración a Javier Duarte como testigo de la investigación

12 ago 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

La Procuraduría General del Distrito Federal desplazó ayer a un equipo de fiscales a Veracruz para tomar declaración al gobernador del estado, Javier Duarte, como testigo de la investigación del asesinato múltiple del pasado 31 de julio en México D.?F. Dos de las víctimas, el fotógrafo Rubén Espinosa y la activista social Nadia Vera, habían huido de Veracruz tras recibir amenazas y responsabilizaron a Duarte de lo que pudiera sucederles.

La declaración del gobernador se enmarca en una de las líneas de investigación: el asesinato político por la actividad profesional y el activismo de ambos. Las otras dos son el feminicidio y el robo. Esta última hipótesis tiene más fuerza, pues el piso fue «saqueado», según el fiscal Rodolfo Ríos. El único detenido admitió el hurto pero no los asesinatos, e identificó a sus compinches.

Duarte tardó 48 horas en calificar el crimen de «aberrante», y en las redes sociales circula un vídeo filmado la víspera del asesinato en el que pide a los periodistas: «¡Pórtense bien, por favor! Si algo les pasa a ustedes, al que crucifican es a mí». Aludía a los vínculos de trabajadores de medios con algunos delincuentes: «No hay que confundir libertad de expresión con convertirse en la expresión de los delincuentes a través de los medios».

El homicidio múltiple de la colonia Narvarte ha generado enorme indignación en la sociedad mexicana. Varios medios señalan a Duarte como artífice de la campaña de acoso y hostigamiento contra Espinosa y su amiga.

El gobernador explicó que el 8 de junio pasado su exfotógrafo oficial «realizaba una cobertura de una marcha de estudiantes en Xalapa. En un momento, Espinosa fue víctima de una agresión de personas con el rostro cubierto». Un día después abandonó el estado y siete semanas más tarde lo mataron.