El presidente intentó asociar a los republicanos con la élite más rica de EE.UU.
21 ene 2015 . Actualizado a las 05:00 h.Obama ha cambiado la intención del discurso del estado de la Unión. En teoría, y según marca la Constitución, el presidente tiene que dirigirse al Congreso a principios de cada año para informarle de lo que va a hacer a lo largo de los siguientes meses. También en teoría, ese discurso sirve para trazar lo que va a ser la colaboración entre el presidente y los legisladores.
Pero en el discurso que pronunció anoche, y que al cierre de esta edición no había comenzado, Obama ensanchó las reglas del juego. La primera razón es que el Congreso al que tenía que hablar es el más hostil desde que él llegó a la Casa Blanca porque tiene mayoría republicana en las dos cámaras. Y el inicio de esta legislatura ya ha dejado claro que no hay entendimiento entre legisladores y Ejecutivo. Pero además, se da la circunstancia de que, por primera vez desde hace más de un año, Obama cuenta con el apoyo mayoritario de los norteamericanos.
Las encuestas más recientes le dan una valoración positiva del 50%, una cifra que no alcanzaba desde mitad de 2013. Esa popularidad se la ha ganado con las últimas decisiones, todas ellas enfrentadas a los republicanos: la orden ejecutiva que facilitará la vida a unos cinco millones de inmigrantes sin visado; el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Cuba y el anuncio de que luchará para conseguir que los dos primeros años de la universidad sean gratuitos para millones de estudiantes.
Todos esos temas estaban en la agenda del discurso pero el fundamental era el económico. Ahí es dónde centró Obama toda la atención. En una propuesta para subir los impuestos a los más ricos al mismo tiempo que pretendía relajarlos a la clase media. Una propuesta que ha hecho otras veces y que siempre ha despertado la ira de los conservadores. Es evidente que el discurso de anoche no estaba dirigido a encontrar vías de encuentro con los republicanos.
Pretendía marcar lo que será la campaña electoral de las próximas presidenciales en 2016. Obama parece decidido a allanar el camino a la posible candidata demócrata, Hillary Clinton, aprovechando la mejora de las condiciones económicas. El mecanismo es remarcar la brecha entre la minoría más rica y la inmensa clase media. Intenta que los estadounidenses identifiquen a los republicanos con la élite, y para ello nada mejor que obligarles de nuevo a negarse a la subida impositiva a los más ricos.