El primer presidente hispano


Si Bill Clinton fue llamado en 1998 el primer presidente negro por la premio Nobel afroamericana Toni Morrison, el hoy inquilino de la Casa Blanca se ha convertido estos días en el primer presidente hispano.

Así le denominó el pasado miércoles Tom Pérez, secretario de Trabajo e hijo de inmigrantes dominicanos. Y es mucho más que un nombre. Los datos de popularidad de Obama entre la comunidad latina avalan ese título. Las encuestas reflejan que su aceptación entre los hispanos ha pasado desde el mínimo 47% en septiembre hasta el 57% de esta semana. La primera medida que influyó en ese aumento fue la orden ejecutiva sobre inmigración del pasado 20 de noviembre.

Con esa decisión, Obama les daba la esperanza de una vida mejor a cinco millones de personas que viven sin visado legal en EE.UU. y que en su inmensa mayoría son de origen hispano. La medida no es definitiva porque el presidente no tiene poder legal para cambiar el estatus migratorio de los ciudadanos pero otorga unos derechos fundamentales, residencia y trabajo, que una vez adquiridos va a ser muy difícil eliminar a los futuros presidentes.

Tras la firma de la orden ejecutiva, las encuestas señalan que el 89% de los votantes hispanos están de acuerdo con la decisión de Obama de hacer uso de su poder legal al margen del Congreso, precisamente el aspecto más criticado por los republicanos. Incluso el 76% de los hispanos conservadores apoyan al presidente en esta cuestión.

Si esa decisión ha convertido a Obama en el amigo de los hispanos, la que tomó esta semana con respecto a Cuba ha tenido un efecto similar entre los latinos de todo el continente. La relación de EE.UU. con los latinoamericanos ha sido mala desde hace muchos años y todos los analistas coincidían en que el principal escollo para reparar esa hostilidad era el trato de Washington a La Habana. Los elogios a Obama por parte de todos los líderes latinoamericanos tras el anuncio del restablecimiento de relaciones entre La Habana y Washington muestran un cambio de percepción: «inteligente», «valiente» o «extraordinario» han sido los calificativos más utilizados.

Tras las decisiones de Obama hay varios motivos. Uno es que quiere que su legado sea un acercamiento al mayor grupo minoritario de su país. Pero otros no tienen nada de personal. Cuando acabe su presidencia, Obama dejará en bandeja el voto latino para los demócratas, algo de lo que se beneficiará casi con total seguridad Hillary Clinton. Y con sus acciones ha comenzado a labrar una nueva era económica para su país: la de los negocios con Latinoamérica que, cada día más, estaban empezando a pasar a manos chinas.

La decisión sobre Cuba cambia la percepción de Obama en toda América Latina

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