Maduro, descolocado por el acercamiento

Apenas 48 horas después de anunciar que consideraba romper con Washington, el presidente Venezolano señala ahora que se plantea un descongelamiento entre ambos países


Caracas / Corresponsal

Durante la protesta del lunes en Caracas contra las sanciones de Estados Unidos, el presidente Nicolás Maduro anunció que estaba considerando romper con Washington. Apenas 48 horas después, y tras el histórico acuerdo con Cuba, Maduro señalaba que Venezuela también se plantearía un descongelamiento de sus asuntos con EE.UU., y que admitía «la valentía de Barack Obama para reconocer al noble y culto pueblo cubano».

El que el lunes era calificado de «el imperio asesino» por parte del presidente venezolano, el miércoles, en una reunión de Mercosur, era «el gigante del norte». Así han cambiado las cosas en Caracas en solo dos días, y la pregunta es cómo reaccionará el país cuando su más cercano aliado, el régimen de los Castro, ha dado un giro de 180 grados en su política internacional dejando sola a Venezuela con el discurso antiimperialista. Obama firmó ayer las sanciones aprobadas por el Congreso a altos cargos venezolanos considerados responsables de violaciones de derechos humanos. Una medida que evidencia el aislamiento de Nicolás Maduro.

El líder opositor Henrique Capriles señalaba que Maduro busca deteriorar las relaciones con Estados Unidos «para distraer la atención ante la crisis económica y social que vive el país», con inflación de tres dígitos y un agudo desabastecimiento, agravados por la caída de los precios del petróleo, principal producto de exportación del país. La exdiputada María Corina Machado, imputada por presunto intento de magnicidio contra Maduro, señalaba, a su vez, que «en Venezuela también ha comenzado la transición».

Medios locales destacaban, en tanto, que el comienzo de las negociaciones entre EE.UU. y Cuba se produjo apenas tres meses después de la muerte de Hugo Chávez, el más cercano aliado a los Castro tras el «período especial» de las graves restricciones que vivió Cuba tras la caída de la URSS en los 90. Se calcula en al menos 5.000 millones de dólares anuales el subsidio de la revolución bolivariana a la economía cubana durante los últimos años. Ese subsidio está en peligro con la caída de los precios del petróleo.

El politólogo Carlos Romero señaló que tras la decisión cubana estaba, sin duda, «la intención de diversificar la dependencia que tiene de Venezuela, pues los Castro están decididos a no repetir, de ninguna manera, el período especial», y señaló que Venezuela «queda muy mal parada, con una diplomacia ideologizada, mientras Cuba muestra una línea de acción internacional independiente».

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