La brecha entre Obama y Netanyahu se agranda

Un alto cargo del Gobierno de EE. UU. calificó al primer ministro israelí de «cobarde» tras la aceleración de las colonias judías en territorios palestinos ocupados

La Voz

Las relaciones entre Israel y su principal aliado, Estados Unidos, pasan por uno de sus peores momentos y amenazan con enrocarse aún más tras la aceleración de las colonias judías en los territorios palestinos ocupados. El calificativo de «cobarde» que le lanzó un alto cargo de la Administración Obama, que guardó el anonimato, a Benjamín Netanyahu desde las páginas de la revista The Atlantic ha dejado aún más al descubierto la profunda crisis que atraviesan dos aliados clave en Oriente Medio.

El último incidente tiene lugar pocos días después del veto al ministro de Defensa israelí, Moshé Yaalón, al no ser recibido ni por el vicepresidente Biden ni por John Kerry en Washington.

En medio de la tormenta, la Casa Blanca se distanció ayer de las declaraciones de su alto cargo, consideró que estaban «fuera de lugar» y recordó que Netanyahu y Obama forman «una alianza eficaz». Aunque, a la vez, un portavoz del de Seguridad Nacional apuntó «que no estamos de acuerdo en todos los temas».

Netanyahu, en cambio, siguió en sus trece. «Pese a todos los ataques contra mí, continuaré defendiendo nuestro Estado», dijo en la Kneset (Legislativo).

«Mantenerse en el poder»

El alto cargo estadounidense denuncia en la revista que Netanyahu no va más allá de «mantenerse en el poder». Presionado por sus socios de Gobierno ultranacionalistas, Netanyahu autorizó el lunes la construcción de mil viviendas en Jerusalén Este, pese a la alta tensión que se respira en los barrios árabes de la ciudad.

Esa decisión ha colmado la paciencia de Obama. Que no se lleva bien con Netanyahu es un secreto a voces. El estadounidense no le perdona sus continuos desafíos y que hiciera fracasar el intento de resucitar el proceso de paz promovido por John Kerry.

Netanyahu siguió defendiendo ayer su decisión y argumentó que Israel tiene el mismo derecho a construir en Jerusalén, al igual que el Reino Unido lo hace en Londres o Francia en París.

El deterioro de las relaciones con Europa y EE.UU. ha disparado las alertas en gran parte de la sociedad y la política israelíes.

Uno de los primeros en levantar la voz fue el ministro de Economía, Yair Lapid, quien el sábado admitió sin tapujos que la relación con Washington atraviesa «un momento de crisis» e instó a Netanyahu a reconducir una alianza que en Israel se considera «vital». Más incisivo fue ayer el presidente de Israel, Reuvén Rivlin. Señaló que la política exterior de Israel se basa en tres principios: «El primero, la relaciones con EE. UU.; el segundo, las relaciones con EE. UU., y el tercero y no menos importante, las relaciones con EE.UU.».

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