Obama solo está dispuesto a dar ayuda no letal al Gobierno de Poroshenko
19 sep 2014 . Actualizado a las 07:00 h.Es su primera visita a EE.UU. desde su llegada a la presidencia de Ucrania en mayo, pero Petro Poroshenko la ha aprovechado bien. Ayer, antes de reunirse con Barack Obama en la Casa Blanca, habló en el Congreso estadounidense. Los legisladores de ambas cámaras escucharon, con frecuentes y largos aplausos, como pedía armas a Washington, ya que la ambición de Putin «no se detendrá en Crimea».
Poroshenko dijo que las tropas que luchan contra los prorrusos «necesitan más equipamiento militar». «Las mantas y las gafas de visión nocturna son importantes, pero no podemos ganar la guerra con mantas», remarcó entre los aplausos de los congresistas. Acusó a Moscú de afán imperialista y dijo que el argumento que utilizó Putin para anexionarse Crimea, la protección de los ruso hablantes, puede extenderse mucho más. «Hay comunidades ruso parlantes en Moldavia, Georgia, Kazajistán, los países Bálticos, Polonia, Rumanía y Bulgaria. ¿Qué va a ocurrir después de Ucrania?», se preguntó. Aseguró que Rusia es ahora una amenaza mundial: «Si no se los frena ahora, cruzarán las fronteras de Europa y se extenderán por todo el mundo».
También pidió al Congreso que Estados Unidos le dé a su país un estatus especial «de seguridad y defensa que refleje la posibilidad más alta de interacción con un aliado no miembro de la OTAN».
Pero las peticiones de Poroshenko no tuvieron, al menos de forma inmediata, una respuesta positiva. La Casa Blanca anunció antes de la reunión entre ambos mandatarios que Washington ayudará a Ucrania con 53 millones de dólares más, pero dejó bien claro que será en ayuda «no letal», es decir, que se descarta el armamento que había pedido.
Hasta ahora Obama ha combatido los movimientos de Rusia en la crisis ucraniana con sanciones, cada vez más duras, y con ayuda económica a Ucrania en forma de créditos y paquetes humanitarios, pero no con armas. Ayer volvió a condenar la «agresión» de Rusia y felicitó a Kiev por su «difícil» decisión de otorgar autogobierno a la región del este, pero nada más. La Casa Blanca considera que solo el recibimiento del líder de Ucrania en Washington ya le envía un mensaje muy claro a Putin. «La imagen del presidente Poroshenko sentado en el despacho oval vale más que mil palabras», dijo ayer el portavoz del presidente. Y con eso es con lo que se tendrá que contentar el ucraniano.