La diplomacia nos ha puesto en el rumbo de un mundo mucho más seguro. Con esas palabras defendía ayer Obama el acuerdo con Irán para el desmantelamiento de su programa nuclear. Pocos minutos después de que se conociera la noticia, el presidente estadounidense comparecía para explicar este y pedir al Congreso de su país que no apruebe nuevas sanciones porque podrían poner en peligro el pacto.
Obama rentabilizaba así el acuerdo alcanzado con Irán para su propio beneficio político. Porque, lo que es indudable es que ha sido su insistencia en permanecer en la vía diplomática durante los casi seis años que lleva en la Casa Blanca la que ha hecho posible el compromiso. Algo que el propio Obama se encargó ayer de recordar.
El éxito de su llamamiento al Congreso estadounidense para que no saque adelante un nuevo paquete de sanciones contra Irán es clave para que el acuerdo culmine efectivamente en el desmantelamiento del programa nuclear iraní. El Senado estadounidense detuvo hace pocos días la discusión sobre esas penalizaciones, aprobadas por la Cámara de Representantes antes del verano. Si el Congreso les da finalmente el visto bueno se estaría incumpliendo uno de los puntos del acuerdo alcanzado con Teherán. Es por eso que a Occidente le interesa que EE.?UU. no haga ningún movimiento en ese sentido.
Pero no va a ser fácil para Obama conseguirlo. Y no solo porque los republicanos, que son los principales impulsores de las nuevas sanciones, no estén conformes con el acuerdo, sino porque hay una parte de los demócratas que tampoco lo aprueban.
Oposición demócrata
Lo dejó claro ayer el senador Robert Menéndez, demócrata de Nueva Jersey, quien calificó el pacto de «desproporcionado». En su opinión, las potencias occidentales ofrecen demasiado a Irán, que, se compromete a muy poco. Anunció Menéndez que el Senado tramitará la necesaria ley para establecer una moratoria de seis meses a las nuevas sanciones. Aunque eso sí, explicó que esa ley será redactada para que las penalizaciones entren inmediatamente en vigor en caso de que Irán no cumpla lo prometido.
El principal problema con el que se enfrenta Washington para defender el acuerdo es la presión que Israel ejerce sobre los políticos estadounidenses. Se vio la semana pasada en la reunión previa de Ginebra y se volvió a ver ayer. «Tengo serias dudas de que el acuerdo cumpla los requisitos necesarios para proteger a EE.?UU. y a nuestros aliados», dijo el legislador republicano Edward Royce.