Congelar el programa y el cierre de la planta de Arak, los puntos conflictivos
24 nov 2013 . Actualizado a las 07:00 h.La incertidumbre marcaba anoche las negociaciones entre las grandes potencias agrupadas en el Grupo 5+1 e Irán, y la sombra del fracaso de lo que se anunciaba como un acuerdo histórico ya hace dos semanas planeaba sobre el hotel Intercontinental de Ginebra. «El pan se puede quemar en la puerta del horno», se decía en los pasillos del hotel. Después de declaraciones apuntando a que el pacto estaba «muy cerca» pero persistían las diferencias sobre importantes flecos, se informó del viaje hoy a Londres del secretario de Estado estadounidense, John Kerry, y el jefe de la misión iraní expresó sus dudas sobre la conclusión de un acuerdo y pronosticó que las negociaciones podrían extenderse a hoy.
La advertencia lanzada hace tres días por el líder supremo iraní, el ayatolá Jamenei, de que su país no cedería «ni un ápice» en sus «derechos nucleares» anunciaban unas negociaciones difíciles, pese a las intenciones del presidente moderado Hasán Rohaní de poner fin en meses a la confrontación con Occidente a causa del programa nuclear.
Los dos flecos pendientes para sellar el acuerdo eran que Irán acepte congelar su enriquecimiento de uranio durante seis meses y cerrar la planta de agua pesada de Arak, donde se generará cuando finalice su construcción plutonio -elemento que puede ser usado para fabricar una bomba atómica-. A cambio, las grandes potencias suavizarán las sanciones contra Teherán. Francia sigue reclamado que se detenga por completo la construcción de la planta Arak, mientras que EE.UU. se conforma con un compromiso de que no será activada por el momento, informa AFP.
La llegada ayer de los jefes de la diplomacia del Grupo 5+1 -con el ruso Serguéi Lavrov ya desde el viernes en Ginebra-, se interpretó como una señal de que, después de tres días de negociaciones, se acercaba el acuerdo. Desde la llegada de Kerry a Ginebra, sin embargo, responsables de ambos lados insistieron en que seguían las discrepancias. El ministro iraní Mohamed Javad Zarif insistía en que cualquier acuerdo pasa por el reconocimiento del derecho de Irán a enriquecer uranio con fines pacíficos.