El avance del Frente Nacional es visto como una severa advertencia tanto para el equipo de Gobierno como para la principal oposición
08 oct 2013 . Actualizado a las 07:00 h.El avance del Frente Nacional, que el domingo logró una victoria emblemática en una elección local parcial, fue interpretado ayer como una severa advertencia para la izquierda en el poder en Francia, pero también deja en incómoda posición al principal partido de la oposición de derecha, la UMP. El candidato del partido de Le Pen, Laurent Lopez, encabezó ampliamente los resultados de la elección cantonal parcial de Brignoles, con el 40,4% de los votos, a lo que hay que añadir el resultado de otro candidato de extrema derecha, el del Partido de Francia, Jean Paul Dispard, que obtuvo el 9,1%. La UMP quedó en segundo lugar con el 20,8% de los votos, mientras que los dos candidatos de izquierda, un comunista apoyado por los socialistas y una ecologista, fueron eliminados al obtener el 14,6% y el 8,9%, respectivamente.
«Advertencia», «tortazo», «consternación». Los calificativos utilizados mostraban hasta qué punto ese resultado zarandea a todos los partidos, salvo al FN triunfante, cuya dirigente, Marine Le Pen, reivindicó que su formación «es ya el primer partido de Francia». El Partido Socialista reconoció que ese resultado es una «muy severa advertencia para la izquierda», pero afirmó que es también una «advertencia para la derecha y para la UMP». Una advertencia tanto más rotunda cuanto todos los partidos preparan ya las elecciones municipales y europeas previstas en 2014.
Los sondeos predicen en esas dos elecciones un nuevo avance del Frente Nacional, partido que en su discurso abunda sobre los temas de la inseguridad, la migración, la crisis económica y el desempleo.
Desde que asumió las riendas del FN, en 2011, Marine Le Pen se ha esforzado en quitar la etiqueta de extremista y sectario que suele asociarse a su partido. Le Pen, que optó por una estrategia de implantación local, no cesa de ganar popularidad, hasta el punto de que la semana pasada un sondeo la situó en el tercer puesto de las personas que los franceses desean que «desempeñe un papel importante» en el país.