El jefe del Gobierno francés corrige al ministro de Interior sobre la integración de los gitanos

Valls había señalado que «solo unas cuantas familias» podían integrarse y que los gitanos de Rumanía y Bulgaria no debían de permanecer en Francia

la voz

El primer ministro francés, Jean-Marc Ayrault, afirmó ayer en la Asamblea que los gitanos pueden integrarse en Francia «a condición de que respeten las leyes de la República».

Es la primera vez que el jefe del Gobierno se pronuncia directamente sobre el asunto desde las polémicas declaraciones efectuadas por su ministro del Interior, Manuel Valls, la semana pasada y que provocaron el enfrentamiento con la titular de Vivienda, Cécile Duflot.

Valls había señalado que «solo unas cuantas familias» podían integrarse y que los gitanos procedentes de Rumanía y Bulgaria no debían de permanecer en Francia sino marcharse a sus países e integrarse allí. El ministro justificaba así la política de expulsión de los miembros de ese colectivo.

Ayer, en la sesión de control al Gobierno, Ayrault respondió a una pregunta de un diputado de la conservadora UMP que iba dirigida a Valls. Y reiteró ayer que todo el Gobierno está sujeto a una circular de agosto del 2012 que indica que hay que desmantelar los campamentos de gitanos cuando haya una decisión judicial que así lo indique y que es preciso ayudar a los que lo necesiten, con viviendas provisionales antes de su expulsión.

Y remarcó que «el deber de los hombres de Estado es de buscar soluciones concretas, de progresar, de no poner a unos contra los otros, de arreglar los problemas».

Precisamente Duflot había acusado a Valls de hacer un discurso que ponía en peligro el pacto republicano.

El primer ministro indicó que colaboran con las autoridades de Bulgaria y Rumanía para desmantelar las redes «mafiosas» que organizan la entrada de esos ciudadanos en Francia, recoge Efe. Y defendió la negativa de Francia a permitir la entrada de Rumanía y Bulgaria en el espacio Schengen, de libre circulación de personas, por el hecho de que «no se dan las condiciones» en lo referente a la Policía, la justicia y el control de las fronteras.

«Schengen es un espacio en el que todos los miembros que lo forman deben comprometerse a impedir la inmigración clandestina, a luchar contra la criminalidad y el tráfico de seres humanos», manifestó.

Ayrault apuntó que esos dos países no están preparados para entrar en la zona Schengen a partir del 1 de enero.

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