EE.UU. se precipita a un largo cierre

Barack Obama acusa a los republicanos de lanzar una «cruzada ideológica», que ayer condenó a la paralización de la Administración y dejó sin sueldo a 800.000 funcionarios

Un cartel avisa del cierre a los visitantes de la estatua de la Libertad, en Manhattan.
Un cartel avisa del cierre a los visitantes de la estatua de la Libertad, en Manhattan.

NUEVA yORK / CORRESPONSAL

«Han paralizado el Gobierno en nombre de una cruzada ideológica para negar cuidados sanitarios asequibles a millones de estadounidenses». El presidente Barack Obama no se mordió ayer la lengua al acusar a «una pequeña facción» de los republicanos de tomar como rehén a la economía de EE.UU. y dejar, desde la medianoche del lunes, al Ejecutivo federal sin dinero para pagar los gastos corrientes que ya tenía comprometidos, entre ellos los sueldos de unos 800.000 funcionarios.

Es el primer cierre de la Administración en 17 años, cuando con Bill Clinton como presidente otro enfrentamiento entre demócratas y republicanos produjo la misma situación. Lo que ha ocurrido es que el Gobierno necesita para seguir recibiendo dinero del Departamento del Tesoro una ley que apruebe su presupuesto. No se trata de permitir un aumento del déficit, porque esos gastos ya están contabilizados, solo es el permiso para hacerlos.

En vigor la reforma sanitaria

Ese permiso lo debe dar el Congreso y los republicanos, con mayoría en la Cámara, han apostado por el chantaje político al vincular esa aprobación a la retirada de la reforma sanitaria aprobada en el 2010. Tanto los demócratas, con mayoría en el Senado, como la Casa Blanca, se han negado a ello. Obama volvió a repetir ayer: «Olvídense, no voy a retirar la reforma sanitaria». Para disgusto de los republicanos, ayer entró en vigor la pieza clave del Obamacare: la que obliga a todos los estadounidenses a contar con seguro médico.

Las agencias gubernamentales cerraron los servicios que no son esenciales para la seguridad del país y enviaron a los trabajadores no esenciales, entre 783.000 y 825.000, un comunicado en el que se les conmina a dejar su puesto de trabajo hasta nuevo aviso.

Todo permanecerá así hasta que los legisladores aprueben la extensión del presupuesto del 2014. Pero la perspectiva no es nada optimista dada la polarización política que se vive. Y la situación podría agravarse aún más si antes del 17 de octubre no hay acuerdo sobre el aumento del techo de la deuda del país.

Esta va a ser una discusión aún más enconada porque en este caso sí supone un aumento del déficit y las consecuencias serán mucho más graves para la economía de EE.UU. «Catastróficas», aseguró Obama.

Solo la presión pública puede obrar el milagro. Pero, ni el sondeo, que refleja que el 77 % de los estadounidenses culpan del cierre a los republicanos, consiguió acercar ayer posturas entre los dos partidos.

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