Una llamada interceptada implica al régimen en la masacre con gas tóxico

La Voz

INTERNACIONAL

La prueba que la Administración Obama tiene para probar la responsabilidad del régimen sirio en la masacre con gas sarín, y dar legalidad a la intervención militar, es una conversación telefónica interceptada por el Mossad (el servicio secreto israelí) horas después del ataque del día 21, según la revista Foreign Policy.

Nervioso y en estado de pánico, un responsable del Ministerio de Defensa habría llamado por teléfono al jefe de la unidad encargada del armamento químico pidiéndole explicaciones por el ataque con agente nervioso en la periferia de Damasco.

Según la revista, la llamada también muestra que «no está claro quién tiene el mando» en Siria, ya que plantea dudas sobre si la matanza fue obra de un oficial que se saltó la cadena de mando o por el contrario fue resultado de la orden de altos cargos del régimen. La pregunta es si realmente hay un permiso general del Gobierno para usar las armas químicas.

La división de Maher

Un analista y exfuncionario de Inteligencia de Defensa dijo al diario USA Today ay indicios de que el ataque químico lo llevó a cabo la Cuarta División del Ejército sirio, comandada el temido general Maher al Asad, hermano del presidente y la mano negra de la represión de las protestas de los opositores en el 2011.

El régimen de Bachar al Asad anunció ayer que ha presentado ante al Consejo de Seguridad de la ONU «las pruebas y documentos que muestran que fue la oposición, no el Estado, la que utilizó armas químicas», pero evitó especificar cuáles eran.

El viceministro de Exteriores, Faisal Miqdad, informó a los periodistas, según informa Efe, de la entrega de las evidencias del ataque e insistió en que nunca usarían armas químicas contra su pueblo «en caso de que las tuvieran».